La democracia judicial

04/12/2017

Josep M. Orta.

Desde hace unos meses son los jueces y fiscales los que principales protagonistas de la vida política de este país. Ello provoca que una campaña electoral catalana esté protagonizada por decisiones judiciales, desde hechos graves como es el dejar en prisión a cuatro candidatos al Parlament o temas menores, pero significativos, como la prohibición de la Junta Electoral de prohibir en algunos edificios pancartas con la palabra democracia o vetar en las fuentes catalanas el color amarillo. Se añade que medio gobierno catalán se encuentra exiliado en Bruselas mientras se tramita el proceso de extradición.

En medio una interpretación más que discutible de las facultades del ya famoso artículo 155 de la Constitución que ha sido contestada por más de un centenar de catedráticos de derecho y tramitándose un recurso de inconstitucionalidad hace que las próximas elecciones sean más que atípicas.

Al margen de lo que digan las encuestas -en este caso más difíciles de elaborar por la situación excepcional que se vive- el voto del próximo día 21 más que razonado será en buena parte emotivo.

Desde el grupo unionista oír a PP y Ciudadanos parece que hacen el discurso del desprecio y de la descalificación, incluso celebrando la falta de libertad de algunos políticos y sin hacer la más mínima autocrítica de su actuación. Su leiv motiv es la sacrosanta unidad de España y de los catastróficos resultados de los nacionalismos disgregadores. El problema en este grupo lo tienen los socialistas que seguro que no se sienten cómodos como compañeros de viaje de partidos que cada vez se acercan más a la extrema derecha.

También el voto que irá a parar a los partidos que propugnan un referéndum secesionistas en buena parte a motivos emotivos. Muchos catalanes se sienten humillados por la actuación del Gobierno de Rajoy y sus aliados, han destituido a un gobierno votado por los catalanes (y al president según la ley sólo lo puede cesar el Parlament) y los han encarcelado los que han decidido no exiliarse, han inhabilitado al Parlament, la aplicación del artículo 155, que van desarrollando a cuenta enerva a no pocos, con el convencimiento que el siguiente paso es la escuela y los medios públicos….

Sólo es un botón de muestra de la situación catalana. Los resultados de las elecciones son una gran incógnita, lo que es una realidad es que ninguno de los dos sectores hacen el más mínimo esfuerzo para tender puentes de diálogo, al contrario. Y pase lo que pase en las urnas seguirá habiendo muchos problemas para el entendimiento.

Y todo ello por que en su momento -hasta hoy- algunos decidieron que la vida política catalana la protagonizaran los tribunales

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