El Banco de España recuerda que el precio del crédito debe cubrir “todos sus costes”

06/12/2017

Miguel Ángel Valero. La nueva circular encarecerá las operaciones al exigir un 13% más de provisiones y restar 0,45 puntos de capital, pero las entidades tendrán 5 años para diluir ese impacto. // Circular 4/2017, de 27 de noviembre, del Banco de España, a entidades de crédito, sobre normas de información financiera pública y reservada, y modelos de estados financieros

La nueva circular contable de las entidades de crédito, aprobada por el Banco de España y que entra en vigor el 1 de enero de 2018, sustituye a la 4/2004 y cumple con las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) sobre instrumentos financieros (NIIF-9) y sobre ingresos ordinarios (NIIF 15). También incorpora las modificaciones realizadas en los Reglamentos europeos sobre estados financieros reservados para adaptarlos a la NIIF9.

La gran novedad es que se cambia el concepto de pérdida incurrida por el de la esperada, con el objetivo de obtener una “estimación más adecuada y un reconocimiento más oportuno de las provisiones”, explican en el Banco de España. También se pretende “fomentar prácticas contables sanas y consistentes” mediante el desarrollo de criterios para la clasificación y estimación de las coberturas del riesgo de crédito:

1.-criterios para la clasificación en “normal, normal en vigilancia especial, y dudoso”

2.-criterios para la estimación individualizada y colectiva de provisiones

y 3.-criterios para la valoración de las garantías.

En el Banco de España destacan que con el nuevo sistema se facilita la comparación entre las estimaciones de provisiones de las entidades, y el desarrollo de “soluciones alternativas”, con porcentajes determinados para distintas carteras y de descuentos en las tasaciones de las garantías para estimar su valor recuperable tras su ejecución y venta.

Otra novedad es la inclusión de información prospectiva, como las previsiones macroeconómicas o las del mercado inmobiliario, entre otras. Un mejor escenario macro o inmobiliario se traduce en un incremento del valor del activo adjudicado, lo que implicará menores provisiones.

Cuando se produce un incremento significativo del riesgo de crédito, en los préstamos clasificados como “normales” hay que estimar la pérdida esperada durante los próximos 12 meses. En el caso de los “normales en vigilancia”, debe calcularse para toda la vida del crédito, con estimación colectiva de la probabilidad de impago y perdida en caso de éste o individualizada del descuentos de flujos. En los “dudosos”, el impago ya se ha producido, por lo que hay que estimar las pérdidas.

El impacto “no va a ser relevante”

La aplicación del modelo de pérdida esperada se traduce en mayores provisiones, especialmente en los riesgos “normales en vigilancia especial”. La Autoridad Bancaria Europea (EBA) estima un incremento medio del 13% de las provisiones en los bancos de la Unión. El Banco de España considera que “el impacto para el conjunto de los bancos españoles se situará en el entorno de la media europea”.

Esas mayores provisiones se registrarán como una disminución de las reservas, y no irán contra resultados, al tratarse de un cambio de criterio contable.

La UE está trabajando en un período transitorio para diluir en 5 años el impacto en recursos propios del modelo de pérdida esperada, calculado en 0,45 puntos de la ratio de capital CET1.

La norma no cambia la situación de los créditos refinanciados, cuestión “ya solucionada a efectos de reporting en la UE, pero que sigue preocupando al supervisor”, reconocen en el Banco de España. Estos préstamos nunca podrán ser considerados “normales”, sino “normales en vigilancia especial” o en “dudosos”, lo que supone mayores provisiones. Esto penaliza de alguna manera la refinanciación de créditos, práctica muy habitual para tratar de camuflar al supervisor la situación real de una entidad.

La nueva circular no terminará con la ‘guerra’ del crédito, aunque evidentemente encarecerá la concesión de préstamos, ya que el banco tiene que asumir mayores provisiones y un coste en su capital. En el Banco de España aprovechan para recordar que el precio del crédito debe cubrir sobradamente “todos sus costes”. Al mismo tiempo, consideran que será más rentable una operación de financiación, lo que impulsará a los bancos a dar más créditos a los clientes, particulares o empresas, con mayor capacidad de devolución de éstos.

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