‘Diario Vivo’, Historias de la prensa

17/12/2017

Luis M. del Amo. Reputados periodistas suben al escenario para narrar sus historias verdaderas.

La toma de fotografías está prohibida durante la representación de ‘Diario Vivo’.

En 1933, Buñuel presentó su documental Las Hurdes, tierra sin pan, en el Palacio de la Prensa de Madrid. La película, que mostraba a las claras el subdesarrollo y la pobreza que padecían los habitantes de la comarca extremeña, quedó fijada en la iconografía hispana. Y configuró un mito que iba a perdurar durante décadas en la historia sentimental de los españoles.

En su libro, La España vacía, Sergio del Molino, su autor, se refiere al episodio, y discursea con acierto sobre el cambio de rumbo que ha tenido lugar en España, en su afán por liberarse de aquel estigma.

Ahora, casi 85 años después, la situación ha cambiado. Y, a pesar de las dificultades, España ya no es hoy aquel país, sino que se asemeja a aquellos que muestran los niveles de desarrollo más prósperos del planeta.

Sin embargo, el país, sus habitantes, necesitan historias. Y el periodismo, la herramienta de comunicación de masas por antonomasia, se encuentra aquejado de una enfermedad crónica, sacudido por los espasmos de una vida nueva que irrumpe, en formato digital, y que no acaba de enterrar la vieja. Y donde las historia de la prensa – historias verdaderas – no acaban de encontrar su modelo de negocio.

Los músicos, ante la copia digital, indiscriminada y gratuita de su trabajo, han vuelto a los escenarios. Y así también lo hace ahora el periodismo, no volver, sino subir a los escenarios por primera vez. Y tratar así de acercar al público sus historias. Con la calma de lo analógico. Lejos del espasmo y la prisa de lo digital.

Nuevo formato

Así sucede en Madrid, estos días, con la presentación de Diario Vivo, un nuevo formato, explotado ya con éxito en países como Estados Unidos, Francia y Dinamarca, y que aterrizó el pasado miércoles, 13 de diciembre, en el Palacio de la Prensa de Madrid.

En su pequeña sala del sótano, un buen puñado de periodistas se reunieron para abrir fuego con este experimento que, capitaneado por François Mussau, el activo corresponsal de Libération en la capital, propone combinar el periodismo con la narración oral.

El primero en subir al escenario fue Sergio del Molino. El reputado autor relató precisamente esa historia que enlaza la creación del documental de Buñuel con la escritura de su celebrado libro La España vacía, que le ha granjeado una enorme repercusión en el ámbito periodístico y editorial.

Después llegaría el turno de Alfonso Armada, corresponsal de guerra, cuyo relato sobre las atrocidades vividas en Ruanda Burundi, y sus visiones del genocidio, dejaron helada a la audiencia que llenaba la sala cedida por el Palacio de la Prensa, en la plaza del Callao de Madrid.

Más tarde, con papeles en la mano, subiría al escenario Soledad Gallego-Díaz, que enlazó otra bonita historia sobre la Transición, en torno al momento de llegada al Congreso, tras décadas de exilio, de la Pasionaria, Dolores Ibarruri, cuyo desplazamiento por el hemiciclo es contemplada por Leopoldo Calvo-Sotelo, el que luego sería presidente del Gobierno de España, y sobrino del asesinado José Calvo Sotelo en los albores de la Guerra Civil española.

A continuación llegó el turno de Mayte Carrasco, que, micrófono en mano, narró sus experiencias en la guerra de Siria; y de Miguel Mora, que apoyó su historia sobre Farruquito, el bailaor flamenco caído en desgracia tras protagonizar un atropello que costó la vida a un hombre, con vídeos del artista gitano.

Para finalizar, la también corresponsal extranjera Michaëla Cancela-Kieffer relató una historia reciente sucedida en Barcelona, sobre la intervención de las brigadas de voluntarios forestales catalanes para serenar los ánimos durante una manifestación ante la sede de la Policía Nacional en Barcelona.

En resumen, una estupenda noche de historias, dentro de un formato que promete continuidad en Madrid, y que basa su efectividad en la combinación de los recursos de la narración oral y las técnicas del periodismo.

Como dijo Soledad Gallego-Díaz, “créanme, yo lo vi”.

Pendiente del anuncio de próximas sesiones.

(Los organizadores disponen de un sistema de avisos sobre este particular).

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