El Banco de España avisa de un «cierto agotamiento» en el consumo

19/12/2017

Miguel Ángel Valero. Cree que se puede producir una desaceleración en el corto y medio plazo.  // La reabsorción de la demanda embalsada de bienes de consumo duradero

El Banco de España cree que la estabilización de las tasas de crecimiento del gasto en bienes y servicios duraderos y no duraderos no esenciales podría anticipar una «cierta desaceleración» del consumo en el corto y medio plazo. Esta predicción se apoya en que desde finales de 2016 se ha cubierto la demanda embalsada de bienes de consumo dudadero que se había generado a lo largo de la crisis.

Así figura en el análisis ‘La reabsorción de la demanda embalsada de bienes de consumo duradero’, que será incluido en el ‘Informe trimestral de la economía española’ correspondiente al cuarto trimestre. Constata que los hogares españoles hicieron recaer durante la crisis una proporción sustancial del ajuste de su gasto sobre los bienes duraderos y, en menor medida, sobre los bienes y servicios de consumo no duradero no esenciales.

Los hogares no derivan su utilidad directamente del gasto realizado en el período corriente, sino de los servicios de consumo resultantes de los productos adquiridos en el pasado. De este modo, las familias pueden contraer esas compras cuando sus rentas son bajas o la incertidumbre sobre ellas, elevada, con una merma relativamente reducida de su utilidad, posponiéndolas hasta períodos en los que sus ingresos se hayan recuperado.

Se trata de bienes y servicios cuya demanda está sujeta a una elasticidad-renta comparativamente más alta, de modo que los hogares ajustan más que proporcionalmente el consumo de este tipo de productos ante fluctuaciones de su renta.

Durante la etapa recesiva, el gasto en bienes de consumo duradero retrocedió un 4,8%, 2,6 puntos más que el conjunto del consumo, mientras que en la fase expansiva aumentó un 6,2% en promedio anual, 3,7 puntos más de lo que lo hizo el gasto total.

Por su parte, dentro de los bienes y servicios de consumo no duradero, el gasto en los de primera necesidad ha mostrado oscilaciones cíclicas mucho menos marcadas, registrando tasas medias anuales del -0,7% en las fases de caída y del 1,3% en el auge, que se diferencian entre sí en mucha menor medida que las observadas para el consumo agregado.

Volatilidad

La evolución del consumo de bienes no duraderos no esenciales fue más volátil, presentando un descenso en la crisis del 3,3% y un crecimiento en la recuperación posterior del 2,9%. Mientras, la categoría de consumos no duraderos no ajustables mostró una evolución más estable, con un alza del 1,5% durante la etapa recesiva (3,7 puntos porcentuales más que el total del gasto real de los hogares), seguido de una tasa del 0,8% en el promedio anual durante la recuperación (1,9 puntos porcentuales por debajo del ritmo de aumento del conjunto del consumo).Según el Banco de España, en la fase recesiva de la crisis más reciente, el nivel observado del stock de bienes de consumo duradero se situó por debajo del deseado, como reflejo de las decisiones de gasto pospuestas.

Por su parte, en la actual fase expansiva la recuperación de los determinantes tradicionales del consumo, junto con la necesidad de reducir el significativo volumen de demanda latente, se ha traducido en un fuerte ritmo de avance del gasto en bienes duraderos.

Este repunte habría llevado a que, a finales de 2016, se hubiera cubierto la demanda embalsada a lo largo de la crisis, de manera que el Banco de España cree que «no cabría esperar que este factor siga actuando de dinamizador del consumo agregado de las familias en el corto y medio plazo».

En esta línea, la información coyuntural más reciente muestra un «cierto agotamiento» del fuerte crecimiento del consumo de bienes duraderos, como muestra la evolución de las ventas al por menor de bienes de equipo para el hogar.

Una vez que los consumidores han recuperado un nivel más elevado de gasto en bienes y servicios no duraderos no esenciales, se está produciendo una desaceleración significativa de sus ritmos de avance, como se refleja en la evolución de las pernoctaciones hoteleras de residentes.

Por consiguiente, «la estabilización de las tasas de crecimiento del gasto en uno y otro tipo de bienes y servicios podría anticipar una cierta desaceleración del consumo en el corto y medio plazo», advierte.

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