Resulta imposible pensar en la Navidad sin que se nos venga a la cabeza algún postre típico como el turrón, los mazapanes o el roscón de Reyes. Y qué decir de las recetas de repostería casera. Oh, dulce Navidad.
El frío, las reuniones con gente querida a quien puede hacer tiempo que no vemos o el aire de indulgencia y consumismo pueden ser los culpables. Sea cuál sea el motivo, en estas fechas solemos ser más golosos que de costumbre. Ni siquiera San Valentín y su aluvión pueden compararse. Para colmo, muchas de estas delicias sólo se pueden comer durante esta época del año. ¿Quién podría resistirse?
Al final, ser un buen anfitrión en estas fechas resulta cada vez más difícil. Los primeros y segundos platos suelen seguir la tradición, pero a la hora de los postres, además de los típicos ya comprados, ¿qué gustará más a los peques y no tan peques? ¿Peras al vino, una tarta fondant o cake pops con cobertura a juego con la decoración de la mesa?
La relación entre los asistentes a una comida o cena navideña junto con la edad media, pueden servir de orientación. No es la mismo una reunión familiar con abuelos y nietos que una fiesta con compañeros de estudios. Los niños disfrutan con figuras de los personajes de sus serie de animación favoritas, mientras las chicas más trendy desean que la presentación sea impactante y digna de ser compartida en instagram.
Para salir airoso de cualquier reto de este tipo, la condición es disponer de alguna receta con un toque especial. Todo lo demás se puede adquirir en tiendas on line especializadas como My Karamelli. Desde los ingredientes hasta las más variadas decoraciones comestibles, pasando por los moldes e, incluso, los expositores. Para grupos reducidos o para celebraciones con muchos comensales. Para servir en casa o para llevar como detalle si somos nosotros los invitados. El límite lo pone tu imaginación.
El roscón de Reyes merece una mención especial si hablamos de dulces navideños. Sus Majestades parecen haber perdido popularidad frente a Santa, incluso hay quien decide no hacerle un feo a Nadie y recibe en su hogar tanto a Papá Noel como a los Reyes Magos de Oriente. Al fin y al cabo, no trabajan el mismo día.
Da lo mismo de qué equipo sea uno, ¿conocéis a alguien que renuncie a desayunar con el roscón el 6 de enero? Es una tradición que permanece e, incluso, han adoptado inmigrantes ajenos a Los Reyes Magos. Y no quieren perderse detalle, el roscón podrá tener el relleno que más nos guste o no tenerlo, pero debe llevar corona, figurita y el haba que decide quién pagará el próximo año.
Cuando parece que ya no podemos resistir no una comilona más, hacemos hueco para el roscón. No tenemos remedio. ¡Así están luego de llenos los gimnasios a partir del día 15 de enero! Pero que nos quiten lo bailado (y lo comido), y ojalá volvamos a celebrar algo pronto. Resulta un poco triste preparar cosas ricas con una presentación exquisita sólo un mes al año, ¿verdad?
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