Grandes aspiraciones para no perderlas de vista

12/01/2018

Miguel Ángel Valero. "En su aparente insgnificancia, la acción minúscula es la que encierra las claves" del triunfo, enseña Aritz Urresti en "Las cajitas del éxito".

“Cuida tus pensamientos, porque se volverán actos. Cuida tus actos, porque se harán costumbre. Cuida tus costumbres, porque formarán tu carácter. Cuida tu carácter, porque formará tu destino y tu destino será tu vida”. Esta frase de Ghandi aparece en la página 44 de “Las Cajitas del éxito. La metodología que ayuda a tu cerebro a priorizar” (Editorial Círculo Rojo, 273 páginas), de Aritz Urresti.

“Siempre parece imposible hasta que se hace”, afirma Nelson Mandela (página 129). Y Francisco de Asís hace su aportación en la página 167: “Comienza haciendo lo que es necesario; después, lo que es posible y, de repente, estarás haciendo lo imposible”. Y Séneca: “no nos da miedo emprender ciertas cosas porque sean difíciles, ciertas cosas son difíciles porque nos da miedo emprenderlas” (página 259).

Estas cuatro citas resumen muy bien el planteamiento de la obra, que no es un libro de autoayuda o de gestión más. La propuesta de este ingeniero técnico industrial, emprendedor, gerente de empresas, y experto en programas de desarrollo personal y profesional, tiene el valor de la experiencia propia.

Básicamente, se trata de diferenciar entre “ser eficaz, alcanzar los objetivos propuestos, y ser eficiente, alcanzar los objetivos propuestos en el menor tiempo posible y con el menor gasto asociado” (página 170). Y combatir tres deficiencias: “no hemos definido bien los objetivos porque no sabemos qué queremos; sabemos qué queremos, pero no sabemos cómo concretar los pasos para conseguirlo; sabemos qué queremos, hemos definido objetivos y los pasos que debemos dar, pero no lo hacemos” (página 180).

Por ejemplo, combate la criminalización del fracaso. Aunque deja muy claro que “cuanto antes sepamos de qué está hecho el fracaso, antes estaremos prevenidos para no quedar atrapados en él” (página 81).

Sobre todo, subraya que el secreto está en actuar, en llevar las recetas que propone a la práctica. Y recurre a un viejo proverbio: “Olvido lo que veo, recuerdo lo que oigo, y aprendo lo que hago” (página 96). La clave, no obstante, está en el conocimiento, teniendo en cuenta el particular concepto que Jung tiene de la identidad, “la suma de aquellas cosas que en realidad no nos definen, pero que mostramos continuamente para convencernos y convencer a los demás de que así somos” (página 128).

Y en el permanente examen de uno mismo. Sócrates proclama que “una vida no examinada no merece ser vivida” (página 199).Y Milan Kundera enseña que “cuando las cosas suceden con tal rapidez, nadie puede estar seguro de nada, de nada en absoluto, ni siquiera de sí mismo” (página 141).

La obra de Urresti muestra que “en su aparente insignificancia, la acción minúscula es la que encierra las claves del éxito” (página 153). Pero para ello hay que huir de la prisa, que “solo tienen los enfermos y los ambiciosos”, como señala Ortega y Gasset (página 154). Y recuperar de la Grecia clásica que no es lo mismo el tiempo (‘chronos’) que el ‘kairós’, el tiempo vivido con sentido, motivado por una voluntad inteligente.

“Las Cajitas del éxito” ofrece 10 lecciones (páginas 159 a 162) para contrarrestar los 6 pasos que impiden ser productivos (páginas 180 a 184) y caminar decididamente hacia la productividad.

Porque, como escribe William Faulkner, “la sabiduría suprema es tener sueños lo bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen“.

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