Con algunos ajustes a la baja, la cotización de Repsol se acerca en algunas de estas últimas jornadas a máximos históricos (descontando dividendos), y superar los 16 euros por acción un objetivo que se ha alcanzado en el intradía. Sus títulos valen una cifra similar a los máximos de otros años, y sube más del 7% en 2018, con lo que su capitalización bursátil supera los 24.260 millones de euros. Y ha más que duplicado su valor respecto a enero de 2016, cuando el íia 20 de enero llegó a bajar a 7,3 euros.
Para los analistas el tema central de esta trayectoria de la petrolera es el aumento de los precios del petróleo, con el barril del Brent (referente en Europa) en el umbral de los 70 euros. El crudo está superando las previsiones más alcistas y con varios factores a su favor: el éxito de la alianza entre la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y otros grandes productores, encabezados por Rusia, las tensiones geoestratégicas y el mayor ajuste entre oferta y demanda. En este contexto, analistas y brokers revisan sus proyecciones y, por ejemplo, BlackStone prevé que incluso el West Texas llegue a los 80 dólares.
Si bien esta evolución es un elemento clave, también lo es la mejora del rating. Standard and Poor’s elevó a finales del pasado año su calificación crediticia un escalón, pasando así de ‘BBB-‘ a ‘BBB’, y con perspectiva estable. En su anterior, en julio, la agencia ya había mejorado la perspectiva sobre la petrolera española de ‘estable’ a ‘positiva’, con lo que abría la puerta a una subida de su nota
Para S&P, el factor más destacable es la reducción continúa de deuda, junto a la fortaleza en la generación de caja. Al cierre del tercer trimestre, la empresa que preside Antonio Brufau contaba con una deuda por 6.972 millones de euros, frente a los 9.988 millones del mismo periodo de 2016.
Los analistas, que también valoran la gestión del área de exploración y producción que se adaptó a buscar la rentabilidad con el crudo a 50 dólares, esperan ahora el cierre de 2017 y la actualización del plan estratégico hasta 2020 que se espera sea comunicado en este semestre. Una de las previsibles apuestas del grupo será las energías renovables, y reforzar posiciones en el área del gas, Repsol parece satisfecha de tener más peso en ese hidrocarburo que en el petróleo.
En este contexto, otro tema relevante es su posible salida del capital de Gas Natural, que la aportaría unos 4.100 millones de ingresos y unas plusvalías del orden de los 500 millones, tomando como referencia la venta del 10% a GIP. Y lo es por las decisiones que la dirección de la compañía tome a raíz de esa eventual desinversión.