Diaphanum cree que los inversores asumen riesgos superiores «a los que pueden soportar»

17/01/2018

Miguel Ángel Valero. La firma recomienda sobreponderar tesorería, "un medio de bajar la volatilidad de las carteras y preservar capital, aunque su retorno es muy reducido".

«La volatilidad está en mínimos históricos, la complacencia suele llevar a correcciones cuando surge un acontecimiento inesperado. El problema de la complaciencia es que los inversores asumen niveles de riesgo superiores a los que pueden soportar y cuando hay una corrección de mercado contribuyen a que sea mayor al ponerse nerviosos ante las pérdidas. Normalmente, toman la peor decisión en el peor momento», advierte Miguel Ángel García, director de Inversiones de Diaphanum.

Rafael Ciruelos, responsable  de Estrategia e Iinversiones de la sociedad de valores que presta asesoramiento financiero independiente, añade que cualquier repunte de la volatilidad puede generar un efecto “bola de nieve” a causa de las “ventas aceleradas” de todas las carteras que están fuera de su perfil de riesgo más idóneo.

«Los indicadores adelantados y los resultados empresariales deben mantenerse fuera ya que, con unas valoraciones de bonos corporativos y renta variable muy ajustadas, cualquier muestra de debilidad puede provocar importantes pérdidas», insiste García. Entre esas señales, el índice de compra de los gestores de las compañías, la confianza empresarial y de los consumidores, la posibilidad de una inversión en la curva de tipos, los resultados empresariales y el petróleo.

En Diaphahum advierten sobre un sobrecalentamiento de la economía en EEUU por los estímulos fiscales diseñados por Trump, y sobre que una aceleración de la retirada de las compras de activos por parte de los bancos centrales pueden provocar caídas significativas, sobre todo en los bonos. También alertan sobre las dificultades de Trump para imponer sus políticas, las incertidumbes políticas en España (Cataluña) e Italia (elecciones), el Brexit, los problemas de la banca alemana e italiana, Corea del Norte, y el elevado endeudamiento de la economía china.

En este escenario, Miguel Ángel García y Rafael Ciruelos recomiendan sobreponderar tesorería, «un medio de bajar la volatilidad de las carteras y preservar capital, aunque su retorno es muy reducido», y obtener liquidez «para comprar si se presentan oportunidades».»Si se puede mantener en depósito es mejor que en un fondo, que dará una rentabilidad ligeramente negativa por las comisiones. Los fondos monetarios sólo tienen sentido por motivos fiscales», añaden.

También, la Bolsa, «en la medida en que avancen los resultados empresariales», y porque, aunque el PER (relación entre cotización y resultados) está ligeramente por encima de la media histórica, también lo está la rentabilidad por dividendos; y «sobreponderaremos la inversión alternativa mediante fondos de bajo riesgo», muy diversificada (crédito, bonos ligados a la inflación, divisas, grandes tendencias, entre otros), y con especial interés en los de retorno absoluto, inmobiliario, y materias primas.

En renta variable, gusta Japón, porque muchas empresas han aprovechado el respaldo de su banco central para acometer profundas reorganizaciones de negocio y financieras, lo que facilita que “cualquier incremento en ventas pase directamente a la cuenta de resultados”. También la Bolsa europea y la de emergentes, según el director de inversión de la casa.

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