Abanca obtuvo en 2017 un resultado neto de 367 millones de euros, un 10% más que en el ejercicio anterior, con «una mejora consistente y significativa» en rentabilidad, calidad del riesgo, solvencia, liquidez y dinamismo comercial, y sobrado cumplimiento de los objetivos del plan estratégico 2014-2017.
El resultado se apoya en el empuje de los ingresos recurrentes, con un margen básico que ha crecido un 17,6% y en la reducción de activos improductivos, cuyo peso es solo el 2,2% del balance (1% únicamente los inmobiliarios). La ratio de morosidad ha bajado al 4,7% después de deshacerse, entre otros, de 1.900 millones de activos ‘tóxicos’ con cuatro ventas de carteras. La rentabilidad (ROTE) se sitúa en el 10,8%.
Con un «elevado» nivel de capitalización, una ratio del 14,6%, y un exceso de 1.762 millones sobre los requerimientos, Abanca afronta «desde una posición de solidez» las «oportunidades que puedan surgir» en el sector.
Su presidente, Juan Carlos Escotet, pronostica que este año, «más que en 2019″, se producirá un nuevo proceso de concentración en el sistema financiero en España. “Hay un ambiente propicio para que se puedan llevar adelante distintos procesos de concentración. No creo que sea dominante en el sector de la banca mediana. Puede ocurrir en cualquiera de los segmentos existentes en el mercado», insiste.
«En España hemos evaluado todo lo que ha estado a nuestro alcance, hemos participado en algunos procesos, y lamentablemente no han podido materializarse, seguiremos atentos”, señala, sin citar explícitamente los intentos de compra de las filiales de Deustche Bank y Caixa Geral en España, y de Liberbank.
Abanca quiere acompañar a sus clientes en sus procesos de internacionalización, por lo que está interesado en oportunidades en América Latina, especialmente EEUU, y en Portugal, donde «seguimos evaluando opciones”.
Sobre la amenaza de nacionalización del venezolano Banesco, propietario de Abanca, Escotet es rotundo: «No está en venta, en absoluto». En cualquier caso, de producirse, no tendrá «consecuencias para los países donde el grupo está presente”, ya que la sociedad cabecera de las sociedades situadas fuera de Venezuela se encuentra en España.
Sobre la salida a Bolsa de Abanca, el mensaje es claro: no es el momento porque el escenario de tipos bajos, que permanecerá entre 2 y 3 años, impide a la entidad enseñar bien su capacidad para generar rentabilidad.
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