Los sindicatos han salido en tromba tras escuchar ayer las explicaciones de la ministra sobre la evolución del sistema de pensiones. “Los pensionistas sí pierden poder adquisitivo y lo harán al menos durante los próximos veinte años”, afirman desde UGT. “Seleccionando los períodos más convenientes se intenta minimizar el evidente impacto negativo sobre el poder adquisitivo de los pensionistas”, añaden en CCOO.
Báñez, en su comparecencia el pasado miércoles ante la comisión parlamentaria del Pacto de Toledo, alardeó sobre un cambio de tendencia en el déficit de la Seguridad Social en 2017, cuando por primera vez en año, dejó de crecer, eso sí, con relación al PIB.
En concreto, según aclararon luego desde Empleo, el déficit de la Seguridad Social pasó del 1,7% en 2016 al 1,61%, el pasado año, sin incluir datos del Fondo de Garantía Salarial (Fogasa), ni del Servicio Público de Empleo (Sepe).
Ahora bien, si este déficit se expresa en cambio en números absolutos, hay que destacar que el déficit de la Seguridad Social siguió creciendo en 2017, hasta alcanzar los 18.800 millones, frente a los 18.600 millones de 2016; es decir, unos 200 millones más.
Y hay que tener en cuenta además que el PIB, la base de cálculo tomada en cuenta por la ministra de Empleo Fátima Báñez en su comparecencia ayer en la comisión parlamentaria, creció el año pasado un 3,1%.
“Los pensionistas sí pierden poder adquisitivo”
Pero además, según apuntan desde CCOO, la ministra incurrió en otras prácticas dentro de una “estrategia”, dicen, de utilización de datos que busca “minimizar el evidente impacto negativo sobre el poder adquisitivo sobre los pensionistas”.
En concreto, en su comparación, la ministra utilizó información correspondiente al período 2014 – 2017, durante el cual – conceden desde CCOO – efectivamente los pensionistas solo perdieron una décima en su capacidad de compra (-0,1%); siempre que en esa comparación se usen datos de inflación media y no del mes de noviembre, como se hacía cuando, por efecto de la reforma del PP en 2013, se cambió el antiguo sistema de revalorización ligado al IPC, por la nueva fórmula del índice de revalorización. En ese caso, añaden, la pérdida de poder adquisitivo ascendería al 0,7%.
(Hay que decir, no obstante, que el sindicato siempre ha defendido el uso de la inflación media como mejor sistema de medición del poder adquisitivo de las pensiones.)
Sin embargo, según destaca el responsable de CCOO Carlos Bravo, la ministra debiera haber elegido un período en que el Partido Popular se mantiene en el poder;K es decir, a partir de 2012.
En este caso, y muy especialmente a consecuencia de la reforma de 2013, las pensiones – incluso frente a la inflación media usada por Báñez – acumulan el 1,8% de merma del poder de compra de las pensiones superiores a mil euros; y del 0,9% en las inferiores.
Lo peor está por llegar
Sin embargo, según recuerdan desde la central, la reforma de 2013 todavía no ha desplegado todos sus efectos. Y lo peor está por llegar. A partir de 2019 se aplicará el llamado factor de sostenibilidad, un nuevo coeficiente reductor que recalculará el importe de las nuevas pensiones en función de la esperanza de vida.
Este factor, en combinación con una revalorización anclada en el 0,25% en los últimos años, provocará una merma en las pensiones que algunas estimaciones cifran en hasta un 40% para 2050.
Por lo pronto, el próximo año, cuando comienza a aplicarse el nuevo factor de sostenibilidad, se esperan rebajas de 75 euros anuales para una pensión media de unos 15.000 anuales; esto es, un descuento del 0,5% entre la cifra que hubiera cobrado un nuevo pensionista en 2018, y lo que cobrará en 2019 por influencia del factor de sostenibilidad, según avanzó hoy Cinco Días.
Además, este factor, que reparte la pensión entre el mayor tiempo de vida esperada de las nuevas cohortes de pensionistas, tendrá un efecto acumulativo. Es decir, la reducción de los próximos años se calculará sobre una pensión ya reducida en 2019, y así sucesivamente hasta que se cumplan cinco años, cuando se revisará su funcionamiento.
Piden la derogación de la reforma
Para los sindicatos, en suma, el sistema público de pensiones “no está camino del equilibrio” sino en trance de “seguir aumentando” los próximos años; durante los cuales además los pensionistas se irán “empobreciendo” de forma progresiva y acumulada.
Por todo ellos las centrales piden al Ejecutivo que derogue su reforma de 2013 y abra el diálogo social y el debate en el Pacto de Toledo a fin de allegar al sistema nuevos recursos con que abordar el incremento del gasto previsto en los próximos años, derivado del envejecimiento de la población y de las mejores carreras de cotización de los nuevos jubilados.
Además reclaman al Gobierno la revisión de otras normas que contribuyen a detener el incremento de los salarios, como es la reforma laboral de 2012, según defienden, y cuya pobre evolución mina las cotizaciones de que se nutre el sistema de pensiones.
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