La persistencia de la incertidumbre política en Cataluña continúa siendo el «principal riesgo» para la banca española, según la agencia de calificación Standard & Poor’s (S&P), que, no obstante, espera una mejora en el ‘rating’ de las entidades gracias a un entorno económico favorable y a la reactivación del mercado inmobiliario, factores que contribuirán a mejorar el balance de los bancos.
En un informe, la agencia apunta que el panorama para la nota de solvencia de la banca española goza de un «buen aspecto» y recuerda que trece de las 15 entidades españolas que evalúa cuentan con una perspectiva ‘positiva’, lo que supone que S&P considerará subidas de la calificación durante el transcurso del ejercicio.
En este escenario ‘positivo’, la incertidumbre política en Cataluña representa «el principal riesgo» para las entidades. «El escenario resultante de las elecciones no fue radicalmente distinto al que ya existía. Estamos a la espera de que se forme un Gobierno para tener visibilidad sobre la política que va a llevar», señala Elena Iparraguirre, analista de S&P y autora del informe. «La preocupación es que la situación de incertidumbre se prolongue y afecte a los indicadores de confianza y al crecimiento de España», remarca.
Sabadell y CaixaBank son las entidades «más vulnerables» ante los potenciales acontecimientos que sucedan en la región, pues, según datos de S&P, la exposición de su negocio doméstico a Cataluña supera el 25% en el primer caso y el 20% en el segundo. En el caso de BBVA, entidad que también cuenta con presencia significativa en Cataluña tras quedarse con CatalunyaCaixa, la analista cree que cualquier deterioro económico en la región «puede ser manejable» para el grupo, dado su tamaño y si diversificación geográfica.
Iparraguirre considera que las instituciones «reaccionaron bien» a los acontecimientos de Cataluña: «tenían planes de contingencia y los activaron. El traslado de las sedes sociales dio confianza porque implicaba que las entidades iban a seguir estando reguladas por el Banco Central Europeo (BCE) y dentro de la zona euro».
Revisión de España, el 23 de marzo
También espera que la buena marcha de la economía favorezca una mejora por parte de la agencia de calificación en la nota de solvencia de las entidades españolas.
S&P, que revisará la calificación soberana de España el próximo 23 de marzo, prevé un crecimiento del PIB del 2,7% en 2018 y del 2,1% en 2019, por debajo de los niveles experimentados durante los últimos años, pero aún en niveles «competitivos».
Iparraguirre precisa que las subidas en el ‘rating’ de las entidades no están condicionadas a la mejora de la calificación soberana de España. «Nada es automático, actualmente no hay ningún ‘rating’ que esté limitado por la nota de España», aunque una mejora de la calificación crediticia de España favorecería una subida de la de las entidades, pues reflejaría un entorno económico más favorable.
Según Iparraguirre, «el gran desafío» para el negocio de las entidades este año seguirá siendo la rentabilidad. «Va a mejorar algo. Pero no lo suficiente, los niveles de retorno van a estar por debajo del coste de capital para la mayoría de los bancos, hay poca capacidad para hacer que los ingresos crezcan», argumenta. El coste de capital medio de la banca en España está en el 8%.
El informe recomienda acelerar la venta del ‘ladrillo’ acumulado en estos años de crisis, aunque reconoce que no es fácil las entidades ya se han desprendido de lo mejor y ahora quedan los activos más dañados. S&P cree que los activos improductivos representarán el 11,5% del total de los préstamos al final de este año, un porcentaje todavía alto cuando la crisis comenzó hace una década.
Los ingresos por comisiones sí que pueden experimentar crecimientos, «pero no lo suficiente para cambiar la dinámica de ingresos», dada la competitividad del mercado. «En ausencia de crecimiento en los volúmenes, los bancos van a intentar mantener cuota de mercado», señala
El informe subraya que los bancos seguirán manteniendo un «estricto» control de costes, por que la reducción de la red de sucursales seguirá siendo «una constante» durante los próximos años.
Banca mediana, obligada a concentrarse
El informe de S&P menciona «varias firmas medianas, regionales, concentradas en sus territorios» que no tendrán más remedio que entrar en un proceso de concentración «para conseguir que sus negocios sean rentables». Ese proceso no será protagonizado por grandes grupos que absorban a entidades medianas, sino que se tratará de integraciones entre ellas.
«Hay presión sobre las entidades medianas» para que se fusionen y «puedan construir una institución más grande con recorrido a largo plazo». Pero S&P precisa que sus estructuras accionariales «limitan la posibilidad» de iniciar operaciones de este tipo.
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