Primavera española

13/03/2018

Josep M. Orta.

La primavera la sangre altera dice el refrán, y el común de los españoles con el cambio de estación vuelen a salir a la calle. Parece que el efecto balsámico promovido por el tripartito para cerrar filas entorno al problema catalán ya se ha superado y muchos españolitos vuelven a salir a la calle por las múltiples razones que más que descontento les provocan indignación.

Ayer fueron los movimientos feministas, ahora los pensionistas, mañana… Razones no faltan y ello propicia que los principales partidos cambien de postura sin inmutarse, son unos profesionales de la política. Ayer condenaban por anticapitalista la huelga de las/los feministas hasta que vieron que la convocatoria la seguían más de cinco millones de ciudadanos. Ahora toman el relevo los jubilados que ven como sus pensiones -por las que han cotizado durante toda su vida- pierden año tras año poder adquisitivo y se sienten timados, mientras los partidos en el gobierno siguen con sus obras, muchas de ellas tan faraónicas como inútiles, despilfarrando el presupuesto y olvidándose de sus promesas de rebajar las cargas impositivas (por ejemplo, el IVA por los pañales o las compresas, que están equiparados a los productos de lujo).

Claro que a la ley mordaza le añaden ahora los delitos de odio. O sea, quien proteste va a los juzgados mientras la oposición parece que está de vacaciones

No sorprende que un partido que hasta ahora ha renunciado a mandar se esté disparando en las encuestas. Hay que ver si cuando empiece a enseñar sus cartas su caída no es tan espectacular como su subida. De momento Inés Arrimadas ha renunciado a exponer sus propuestas para Catalunya para evitar concretar lo que su partido haría si gobernara olvidando que muchas elecciones se han ganado con mociones de censura o propuestas de investidura fallidos. Pero claro, Ciudadanos ha pasado de abrazar las doctrinas socialdemócratas a defender el liberalismo más duro. Además han permitido que los populares incumplieran uno tras otro los pactos que firmaron para facilitar la investidura de Rajoy (además el partido de Rivera no tiene el colchón de votos de los estómagos agradecidos por los favores de los populares). Mientras los socialistas están entretenidos con sus batallitas internas.

Ahora la calle vuelve a estar llena de manifestantes denunciando problemas reales y como hay elecciones a un año vista se percibe el desconcierto de los grandes partidos. Con la catalanofobia no se llena el puchero.

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