La Fed no pondrá en entredicho el escenario de tres subidas de tipos este año

20/03/2018

Imdi Funds. En su primera reunión, Jerome Powell hará "un discurso muy cuidado y de sesgo continuista".

De cara a la reunión de política monetaria de la Fed de este miércoles, prevemos que el organismo, ahora presidido por Jerome Powell, acuerde subir los tipos en 25 p.b, hasta situarlos en el rango de 1,5-1,75%, y dé un nuevo paso en la senda de ajuste de su balance. Así, se respaldará un recorte adicional de las reinversiones de treasuries en 6.000 millones de dólares al mes, hasta situarlo en 18.000 millones, al tiempo que el vinculado a la deuda de agencias hipotecarias y respaldada por hipotecas se incrementará en 4.000 millones de dólares, hasta 12.000 millones mensuales.

Más allá de este punto, desde la Fed se evitará alimentar las expectativas de una estrategia de salida más rápida y se optará por reafirmar la actual senda de la misma, pues lo contrario jugaría en contra de la actividad y la estabilidad financiera, dado que movimientos demasiado fuertes en la curva de tipos podrían tener efectos negativos sobre el consumo de bienes duraderos y el efecto riqueza, a la par que afectaría a unas empresas estadounidenses, con un nivel de endeudamiento del 72,2% del PIB. El encarecimiento de la financiación frenaría el gasto y la inversión y las bolsas sufrirían el descuento con mayores tipos libres de riesgo, mientras que el T-Note a 10 años podría superar el 3%.

Por ello, creemos que, en su primera reunión al mando de la Fed, el máximo objetivo de Powell será amoldar la curva de mercado a sus intereses con el fin de no “ir a remolque” de la misma, lo cual obligará a un discurso muy cuidado y de sesgo continuista.

El anterior posicionamiento no será incompatible con un tono positivo de la Reserva Federal hacia la actividad estadounidense que, incluso, lleve a revisar ligeramente al alza sus estimaciones de crecimiento. Unas estimaciones que hacen referencia a las cifras del cuarto trimestre y que, en lo concerniente a 2018 y 2019, pueden ser ajustadas ligeramente al alza respecto a las actuales previsiones de PIB del 2,5% y 2,1%, respectivamente, para sendos periodos.

Mientras tanto, en lo referente a la inflación y en un escenario donde la capacidad de fijación de precios de las empresas mejora y los riesgos emanados del ámbito sanitario y la telefonía serán al alza durante la primavera, la mediana de las estimaciones del FOMC seguirá apuntando un PCE central del 1,9% a finalizar 2018 y del 2,0% anual en el último trimestre de 2019.

Sin embargo, el punto estrella del cuadro de previsiones del Consejo de la Fed serán las referencias a los tipos, en cuyo caso los riesgos son ligeramente al alza respecto a lo esbozado en diciembre (mediana 2,1% en 2018 y 2,7% en 2019), aunque sin poner en entredicho el escenario de tres subidas. De lo contrario, en los mercados se podría generar un indeseado ruido para los responsables de la política monetaria estadounidense.

Esperamos que la divisa estadounidense reaccione de forma comedida a una subida de tipos a la que ya se le ha asignado una probabilidad del 100%. Otra cosa es que, a día de hoy, el dólar se está viendo más afectado por las noticias de carácter político. El índice DXY, que indica el valor del dólar tras promediar los tipos de cambio entre éste y las principales monedas del mundo, mostraba una senda alcista desde la segunda mitad de 2017 hasta el arranque del presente ejercicio, cuando se situó en 103,2 puntos. A partir de entonces, dicha senda se invirtió y pasó a ser descendiente hasta que, en la actualidad, el ya mencionado índice cotiza en 90,2 puntos. El cambio de tendencia en el dólar se ha producido pese al buen momento económico de EE.UU. y a las mayores expectativas del mercado hacia un endurecimiento gradual de la política monetaria, de forma que podemos apuntar a la desconfianza internacional (sobre todo, en el ámbito del comercio) como al causante de la depreciación de la divisa y a una Administración que parece estar cómoda con unos niveles más débiles del dólar. Además, respecto a su cruce con el euro, no sólo están influyendo la Fed o el proteccionismo, también se empieza a poner en valor la estrategia de salida del BCE y el escenario central apunta al fin del QE en 2018 y a una primera subida de tipos en la Eurozona en la primavera de 2019.

Al igual que sucede con el dólar, la renta variable de EE.UU. ya ha recogido el nuevo endurecimiento de la política monetaria por parte de la Fed. De la misma forma, el contexto actual de incertidumbre internacional en el ámbito del comercio puede llevar a unos movimientos más acusados de lo normal.

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