El mundo tiembla ante una guerra comercial global tras el ultraproteccionismo de Trump

24/03/2018

Miguel Ángel Valero. Ante la escalada del riesgo geopolítico, la peor parte se la han llevado las Bolsas y los mercados de materias primas. En cambio, los de divisas permanecen tranquilos. Los inversores más temerosos acuden a los activos refugio: los metales preciosos, el yen, y los bonos gubernamentales.

El último informe de Crédito y Caución alerta acerca de la posibilidad de que la imposición por parte de EEUU de aranceles a la importación de acero y aluminio desemboque a medio plazo en una guerra comercial. “El impacto económico global de las medias en sí es limitado” pero “la Administración de Estados Unidos parece haberse librado de cualquier restricción a futuras acciones proteccionistas. Es por eso que los aranceles de Trump amenazan el comercio”, argumenta la aseguradora del grupo Atradius (controlada por la española Catalana Occidente).

La introducción de aranceles al acero y el aluminio supondrá una pérdida en términos de PIB para EEUU, aunque poco significativa, dado que los beneficios para las empresas norteamericanas productoras no compensarán la caída de producción de las consumidoras de estos productos, que representan el 40% del PIB. La situación creada beneficiará especialmente a los productores de Canadá y México, que han quedado exentos de aranceles a la espera de las renegociaciones del NAFTA.

La verdadera amenaza es que estas medidas sean un preludio de una guerra comercial global, especialmente ahora que los asesores del presidente de Estados Unidos con fuertes convicciones proteccionistas han ganado la mano. Se vislumbra un nuevo entorno comercial”, afirma el informe de Crédito y Caución

China domina con claridad el mercado mundial del acero, con un peso del 50% en la producción anual y del 44% en el consumo. La Unión Europea representa el 10% de la producción, Japón el 6%, la India el 6% y Estados Unidos el 5%. Los principales países que suministran acero a EEUU son Canadá (17% de cuota de mercado), Brasil (13%), Corea del Sur (12%) y México (9%), lo que refleja la existencia de medidas anteriores para frenar las importaciones chinas.

China también es el primer productor mundial de aluminio. Generó en 2017 el 54% de la producción, seguido de Rusia (6%), Canadá (6%), India (5%), Emiratos Árabes Unidos (4%) o Australia (3%). EEUU apenas produce el 1,2% del aluminio mundial y consume cerca del 10%. Canadá (55% de las importaciones) es una fuente vital para EEUU, seguido de Rusia (18%) y Emiratos Árabes Unidos (13%). Si la Administración de EEUU aplica un arancel de importación a todos sus socios comerciales, Crédito y Caución prevé que el aluminio reduzca sus precios en Europa y Asia más fácilmente que en el caso del acero, dado que los costes de transporte son menores.

“Hay tres incertidumbres clave. En primer lugar la Administración de EEUU está dispuesta a negociar exenciones con países que no sean Canadá, México y Australia y con empresas individuales. En segundo lugar, se espera que los socios comerciales sujetos al arancel de importación tomen represalias y hayan anticipado varias alternativas. La Unión Europea ha preparado una lista de exportaciones estadounidenses que se vería afectada con un arancel recíproco del 25%. Trump ha dicho que responderá a esa respuesta con aranceles sobre los automóviles. China ha anunciado fuertes medidas para proteger sus propios intereses si EEUU cumple con los aranceles de importación. En tercer lugar, aparte de las exenciones y las represalias, es probable que el Gobierno de EEUU proponga medidas proteccionistas más generalizadas. Esto provocará medidas compensatorias adicionales por parte de sus socios comerciales, que podrían terminar en una guerra comercial”, concluye el informe.

Estrategia negociadora de «palo y zanahoria»

«EEUU y China, ¿retórica política?», se preguntan Thomas Costerg y Dong Chen, economistas de Pictet WM. “De momento parece una estrategia negociadora de “palo y zanahoria», se responden. Se ha impuesto una amenaza de EEUU de 60.000 millones de dólares en aranceles a importaciones de China, en base a que no cumple las reglas del comercio mundial y distorsiona la competencia (en particular la propiedad intelectual). Al mismo tiempo ha pedido a las autoridades chinas que ayuden a elaborar un plan para reducir el déficit bilateral en 100.000 millones dólares.

«Nuestro escenario de crecimiento del PIB de EEUU al 3% este año está basado en las políticas pro-negocios de Trump, incluyendo reducciones de impuestos y estos acontecimientos revelan incoherencia. Pero consideramos que las amenazas pueden permanecer en el nivel retórico, con fines políticos internos, antes de las elecciones en EEUU de noviembre . Además, Trump navega aguas turbulentas, enfrentado a cuestiones como la alta rotación del personal, la investigación rusa, y personales, por lo que la retórica comercial contra China puede ser una manera de distraer la atención«, opinan estos expertos de la gestora de patrimonios del grupo suizo.

«Si se trata de convicciones para un cambio de régimen profundo de la política comercial estadounidense, más allá de las elecciones, se activaría nuestro escenario alternativo de crecimiento económico mucho menor debido al efecto en el sentimiento empresarial e impactos directos e indirectos en la cadena de suministro y menor demanda global, incluso aumentando el riesgo de recesión a medio plazo», añaden.

Costerg y Chen citan el libro «El arte del, acuerdo», de Donald Trump, para insistir en la estrategia negociadora, “de palo y zanahoria»: amenaza de nuevos aranceles y propuesta cooperativa al mismo tiempo, tácticas de negociación que implican presionar al principio para un acuerdo posterior.

«Además, esperamos que los lobbies corporativos reaccionen, incluyendo exportadores principales como los agrícolas (las exportaciones de soja a China son particularmente significativas). La industria petrolera también puede presionar, pues las exportaciones de petróleo a China han prosperado y los exportadores quieren mantener esa ruta comercial intacta. En segundo lugar, el Partido Republicano puede actuar como guardián. Es en general más pro-comercio que Trump y probablemente más reacio a protecciones comerciales. Adicionalmente, Trump se preocupa por el comportamiento de la Bolsa, con frecuencia en Twitter, símbolo de sus éxitos. Pero es improbable que las acciones se comporten bien en un clima de hostilidades comerciales o incertidumbre sobre aranceles, por lo que la volatilidad bursátil puede hacer que Trump se retracte», interpretan.

China tiene fuertes incentivos para evitar una guerra comercial con EEUU

«China tiene fuertes incentivos para evitar una guerra comercial con EEUU, ya que necesita un entorno externo propicio a sus objetivos de política interna. Los próximos dos o tres años las prioridades incluyen des-apalancamiento de la economía, limpieza del medio ambiente y desinflación de la burbuja inmobiliaria. Estas políticas, beneficiosas a largo plazo, afectan a su crecimiento a corto plazo. Así que unas relaciones externas amistosas le son importantes, pues su sector exportador debe proporcionar amortiguación a la desaceleración de la demanda interna. Esto probablemente explica las reacciones relativamente contenidas a la retórica comercial de Trump hasta ahora», subrayan los economistas de Pictet WM.

«Hay margen para un acuerdo. Beijing puede aumentar sus importaciones de energía de EEUU. Tradicionalmente ha dependido en gran medida del carbón, pero en su esfuerzo por reducir la contaminación ha tratado de adquirir energía más limpia, como gas natural. En la actualidad sus principales proveedores de gas natural licuado incluyen a Qatar, Australia y Malasia, pero puede aumentar las importaciones de EEUU. Además, hay margen para tarifas más bajas y mayor acceso a la inversión extranjera, pues los fabricantes de automóviles no pueden tomar una participación de más del 50% en empresas chinas, barreras que pueden eliminarse. Adicionalmente hay mucho espacio para aumentar las exportaciones de servicios de EEUU. China tiene un enorme superávit comercial con EEUU, pero déficit en servicios, demasiado pequeño para contrarrestar el de mercancías. Así que puede ofrecer un acceso mucho más amplio a su mercado a empresas extranjeras de servicios financieros, medios de comunicación e Internet», consideran Thomas Costerg y Don Chen.

Pero estos expertos creen que «llegar a un acuerdo puede no ser fácil». «Si EEUU aplica una tarifa global del 25% a todas las exportaciones chinas, el impacto directo sobre la economía de China puede ser 0,5% del PIB, con daño mucho mayor a algunas industrias con el tiempo e impacto desestabilizador en las cadenas de suministro, sin contar con que China tomara represalias», argumentan.

«Otro efecto indirecto sería que los mercados se asustaran, con endurecimiento generalizado de condiciones financieras, afectando ampliamente a la economía», concluyen.

El riesgo global se dispara

«La decisión del presidente Donald Trump de imponer aranceles a las importaciones chinas por valor de 60.000 millones de dólares y las represalias del país asiático con impuestos propios ha golpeado la confianza del mercado financiero, penalizando a las Bolsas y generando preocupación sobre el impacto de esta guerra comercial en el crecimiento económico», señalan los analistas de Saxo Bank.

John Hardy, jefe de estrategia en divisas deSaxo Bank, precisa qu e “las con tramedidas chinas parecen más bien moderadas,dada la magnitud de las acusaciones de EE.UU. y que el impacto total de losaranceles en el crecimiento se considera extremadamente modesto”.

Christopher Dembik, macroeconomista jefe de Saxo Bank, apoya esta idea y considera que “no nos enfrentamos a una guerra comercial real que pueda desencadenar una guerra de divisas». «Todo esto es, en gran parte, humo y espejos. Trump está tratando de mantener contentos a los empresarios estadounidenses mostrándose agresivo en el comercio. China ha tomado represalias, pero de momento, no ha decidido llevar a cabo una fuerte devaluación del yuan ni nada similar. La globalización hace que los países dependan unos de otros neutralizando el riesgo de guerra comercial, como sucedió en la década de 1930. Esta postura de Trump es una herramienta política de cara a las elecciones de mitad de mandato, pues su retórica proteccionista está teniendo éxito en un movimiento desesperado por salvar a la mayoría republicana en el Congreso».

«Debido al alto nivel de deuda de los EEUU y la dependencia de la voluntad de China de comprar sus bonos del Tesoro, EEUU no puede luchar realmente contra la competencia china. Donald Trump amenaza con que va a suceder lo peor para que sus aliados hagan concesiones”, afirma Dembik.

Pero el Índice de Riesgo Global elaborado por Saxo Bank, que mide el nivel de apetito por el riesgo a corto plazo en relación con el contexto a más largo plazo, ha repuntando fuertemente, no solo en términos de volatilidad del mercado, sino también por los movimientos en los mercados de bonos y crédito de países emergentes.

Ante la escalada del riesgo geopolítico, la peor parte se la han llevado las Bolsas. «El S&P 500 se está acercando a una zona de soporte clave y, si pierde los 2.600 puntos, entonces nos enfrentaremos a un escenario completamente nuevo», dice Peter Garnry, jefe de estrategia de renta variable de Saxo Bank. «Abogamos por ser cautelosos y mantenernos a la defensiva», agrega.

Pero, a pesar de todo, los mercados de divisas están notablemente tranquilos, dice John Hardy. “El mercado no sabe qué hacer con el USD ante las amenazas de guerra comercial. Parecía que se estaba recuperando ayer después de las caídas posteriores al FOMC, y ahora encuentra cierta resistencia. Normalmente, el aumento del riesgo favorece al dólar, pero este comportamiento del mercado de divisas, dado el telón de fondo, no tiene precedentes”. El único movimiento digno de mención en este mercado es “un ligero avance del yen japonés, el beneficiario habitual del aumento del riesgo”.

El mercado de materias primas sufre

El mercado de materias primas sí está experimentando movimientos por la escalada del riesgo geopolítico. Ole Hansen, jefe de estrategia en commodities de Saxo Bank, señala que, “como las materias primas dependen principalmente del crecimiento global, que es lo que genera demanda, los temores sobre un retroceso en el crecimiento económico están penalizando a los metales industriales, mientras que los metales preciosos están beneficiándose de su condición de activos refugio”. Además, el petróleo es otro de los beneficiados, ya que la posibilidad de nuevas sanciones de Estados Unidos contra Irán ha llevado al crudo a una escalada técnica. «El aumento de los riesgos de las tensiones comerciales globales está afectando el crecimiento y la demanda mundial, pero por ahora, la esperada renovación de las sanciones estadounidenses contra Irán es el tema principal que está influyendo en el crudo», explica.

Aumentan las probabilidades de una guerra comercial

Alexander Londoño, analista de ActivTrades, considera que «los temores de una guerra comercial entre Estados Unidos y el gigante asiático han aumentado, y los inversores huyen hacia activos refugio como los bonos gubernamentales y el yen». «Los inversores temen que China pueda contraatacar imponiendo sus propios aranceles, lo cual podría escalar el conflicto hasta crearse una guerra comercial con nefastas consecuencias para la economía global. De hecho, Pekín ha insinuado que está preparando un paquete de aranceles para ciertos productos estadounidenses agrarios como la soja y cerdos vivos. China sabe que esos productos vienen de estados que apoyaron la elección de Donald Trump y por eso ha decidido atacar a esos sectores. Sin embargo, es posible que los aranceles no tengan demasiado efecto en la economía global, pero al mismo tiempo no se sabe cómo van a reaccionar los participantes del mercado», explica.

«Trump está usando la táctica de los aranceles para conseguir una mejor negociación con China, pero el presidente estadounidense no debería subestimar la disposición de China. Durante los últimos años, el presidente chino, Xi Jinping ha estado creando la imagen de hombre fuerte y decidido, por tanto no sería de extrañar que tomara represalias. No hay nada mejor para aumentar el apoyo del pueblo que el enfrentarse a una amenaza externa como lo es Trump para China«, opina este analista.

La Bolsa  ya ha dictaminado su propio veredicto tras la caída de más de 700 puntos en el Dow Jones el 22 de marzo. El Dow retrocede un 2,9%, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq caen ambos un 2,5%. Además, es posible que la guerra comercial se extienda hacia otros socios comerciales de EEUU como México, Canadá y Japón, e incluso se podría extender hacia otros sectores aparte del sector agrícola, como el sector del motor, electrodomésticos, maquinaria y productos derivados del petróleo.

Por si fuera poco, las Bolsas bajaron cuando el nuevo presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, se mostró inseguro sobre implementar una política monetaria más agresiva. «Eso demuestra que la Fed posiblemente esté guardando cautela en caso de que se llegue a desatar una verdadera guerra comercial mundial», opina Londoño.

 

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