
Del beneficio total, 915,98 millones fueron ingresados en el Tesoro el pasado 1 de diciembre, aunque a lo largo del ejercicio también se traspasaron 515,61 millones para alcanzar, junto con el ingreso realizado en diciembre de 2016, el 90% de los beneficios de ese año, que fue de 1.624,65 millones (1 de marzo), y 162,47 millones como importe restante de los beneficios de 2016 (31 de julio).
La institución registró unos ingresos netos por intereses de 5.061,71 millones, es decir, un 11% más que en 2016, de los que 768,88 millones fueron intereses en moneda extranjera -principalmente procedentes de carteras de valores- y 4.955,95 millones por intereses en euros. De estos últimos, la mayoría corresponden a las carteras de valores, unos 4.594,01 millones, con una rentabilidad media del 1,52%, mientras que los intereses generados por las operaciones de política monetaria ascendieron a 242,25 millones, con una rentabilidad media del 0,33%. Por su parte, los ingresos netos por honorarios o comisiones cayeron un 35,5%, hasta 4,31 millones. Este descenso se debió, principalmente, a las mayores comisiones pagadas por los gastos de mantenimiento de valores de las carteras en euros (en especial, la de política monetaria, como consecuencia del aumento de su volumen) y en divisas, así como con los menores ingresos obtenidos de comisiones por gestión de cuentas directas de deuda anotada.
Los gastos operativos de la institución gobernada por Luis María Linde fueron de 489,37 millones, lo que supone un 0,61% menos que un año antes.
Al cierre del pasado año, las tenencias de oro se elevaban a 9.795,08 millones, equivalentes a 9,054 millones de onzas de oro fino, valoradas en 1.081,88 euros por onza a precio de mercado. Estas tenencias no variaron durante el ejercicio, si bien su valor fue inferior al de 2016 en 146,35 millones debido a la disminución del precio de mercado, pues al cierre de aquel año la onza cotizaba a 1.098,05 euros. El precio de coste de las tenencias de oro es de 850,43 millones, según indica la institución.
El Banco de España cerró el año con unas provisiones de 17.750,03 millones, lo que implica un 21,4% más que en el ejercicio 2016, de las que la mayoría, 17.251,75 millones (+22%), correspondieron a la cobertura de riesgos financieros.
En cuanto a los dividendos y otros ingresos de acciones y participaciones, la institución percibió 156,08 millones, un 1,1% menos que en 2016, de los que 152,55 millones (-1,72%) procedieron del Banco Central Europeo.
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