La tecnología obliga a supervisores y reguladores a reciclarse

10/04/2018

Miguel Ángel Valero. "No perdamos de vista los retos que suponen las nuevas tecnologías, pero tampoco aspectos relacionados con la financiación tradicional de las entidades, que cobrará importancia a medida que vaya llegando a su vencimiento la liquidez otorgada por el Banco Central Europeo", señala el subgobernador del Banco de España, Javier Alonso. // Intervención del subgobernador del Banco de España

El Banco de España considera que los cambios tecnológicos, que han favorecido la aparición de proveedores de servicios que compiten con la banca tradicional en nichos de mercado en un momento en el que los patrones de comportamiento de los usuarios han cambiado, obligan al Banco Central Europeo (BCE) y a los demás supervisores y reguladores a a transformarse. El subgobernador, Javier Alonso, señala en la jornada ‘Los retos de la banca europea’, organizada por el diario Cinco Días y Abanca, que el Banco de España ha creado una Dirección General de Innovación Financiera, que trabajará de forma «transversal» cpn todas las áreas afectadas por las nuevas tecnologías: sistemas y medios de pago, conducta de mercado, regulación, supervisión, estabilidad financiera, entre otras.

Además, es necesario que exista un «diálogo fluido» entre el Banco de España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) o la Secretaría General del Tesoro y Política Financiera del Ministerio de Economía, entre otras instituciones, y con el mercado.

«No perdamos de vista los retos que suponen las nuevas tecnologías, pero tampoco aspectos relacionados con la financiación tradicional de las entidades, que cobrará importancia a medida que vaya llegando a su vencimiento la liquidez otorgada por el Banco Central Europeo», señala el subgobernador del Banco de España.

Alonso menciona dos iniciativas de la Comisión Europea para promover unos mercados de capitales europeos «más profundos y eficientes» que contribuyan a mejorar la financiación de las entidades y su capacidad para movilizar recursos hacia la economía real. La primera, anunciada el 12 de marzo, es la propuesta de armonización de la regulación de los bonos garantizados (entre los que se encuentran las cédulas hipotecarias, tan utilizadas por las entidades españolas para obtener financiación) en Europa.

Esta propuesta incluye una Directiva por la que los bonos garantizados, que obtendrán la etiqueta de ‘European Covered Bonds’,y los bancos que emitan éstos disfrutarán de unas menores exigencias de capital regulatorio. El subgobernador del Banco de España considera necesario abordar una transposición de la Directiva que permita acometer una reforma que haga «todavía más eficiente y sólido» este mercado de financiación, «tradicionalmente tan relevante para las entidades españolas». Los bancos «deberán gestionar adecuadamente sus programas para que, cuando la Directiva se haya transpuesto, estén en disposición de realizar emisiones siguiendo las mejores prácticas exigibles a los ‘European covered bonds'».

La segunda iniciativa se refiere a los Reglamentos publicados el 28 de diciembre de 2017 que modifican la regulación de las titulizaciones para impulsarlas y, al mismo tiempo, para limitar los riesgos del uso inadecuado de éstas.

La segunda de las reformas se refiere a que el pasado 28 de diciembre se publicaron dos Reglamentos en el Diario Oficial de la Unión Europea que modifican el marco regulatorio aplicable a las titulizaciones en un intento de obtener sus beneficios y limitar los riesgos derivados de su uso inadecuado.

El Sandbox, «muy avanzado»

La secretaria de Estado de Economía, Irene Garrido, subraya que los cambios tecnológicos están transformando el sector financiero y tendrán «gran impacto» en los modelos tradicionales de negocio de la banca. Avanza que los trabajos para la implantación de un ‘sandbox’ regulatorio (un espacio de pruebas controlado para ensayar nuevas formas de prestar servicios a clientes) están «muy avanzados».

El Ministerio de Economía sigue «muy de cerca» los nuevos modelos de negocio de las fintech o el auge de los criptoactivos (como el bitcoin), con el objetivo de «asegurar que no pongan en riesgo la estabilidad financiera».

«En los próximos años será creciente la presencia de las fintech en la prestación de los servicios bancarios, que se benefician de una regulación propicia que genera asimetría con los bancos», señala Juan Carlos Escotet, presidente de Abanca. Recuerda que la banca europea, no sólo la española, tiene «dificultades» para construir modelos de negocio que «permitan obtener una rentabilidad superior al coste de capital».

El reto de los bancos españoles no es tanto «realizar un esfuerzo de concentración», sino «ajustar su modelo de negocio» en un nuevo contexto en el que se presentan retos como la baja rentabilidad o la disrupción de nuevos competidores.

 Para el presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), José María Roldán, h»el ADN» de las empresas tecnológicas (como Google, Amazon, Facebook y Apple) «no está preparado» para afrontar «el tipo de regulación, supervisión y cumplimiento normativo que tiene la banca».

Las fintech, inicialmente,  «querían comerse a los bancos y ahora lo que quieren es que se las coma un banco», por lo que la colaboración es más fácil. Con las tecnológicas, que tienen un volumen «tan brutal» de capitalización que «podrían comprarse los diez mayores bancos del mundo sin pestañear», es «más difícil» la cooperación. Roldán ha subraya la «torpeza» de estas empresas a la hora de acercarse a la regulación. «Imagínate si te tienes que enfrentar a las 7.000 páginas de MiFid», expone gráficamente.

El presidente de la patronal bancaria cree que el sector financiero ha ido tomando conciencia de la revolución tecnológica, un escenario nuevo donde es necesario intentar «entenderlo todo».

Cree que el modelo de negocio de los bancos «sigue siendo válido, sigue teniendo sus fortalezas». «No es tanto que el modelo esté roto, sino que las circunstancias son más exigentes», precisa. Especialmente la regulación. «Hay un motivo por cual todo este tsunami regulatorio se puso en marcha. Pero es tremendamente exigente con las entidades, no solo en términos de capital, impacta matemáticamente sobre la rentabilidad, y su cumplimiento  es mucho más costoso», argumenta.

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