El canto del cisne

12/04/2018

José María Triper.

El encendido discurso del presidente del Gobierno durante la clausura de la reciente convención del Partido Popular en Sevilla, mezclando arengas mitineras con durísimas descalificaciones y sarcasmos hacía Ciudadanos parecen, más que un discurso de resurgimiento, el canto del cisne en los preludios del ocaso.

Un canto del cisne Rajoy porque sólo así puede interpretarse ese ataque visceral contra el único socio con que puede contar en el actual arco parlamentario, salvo enajenación mental transitoria o intención de suicidio político, algo que no cuadra con la trayectoria y la lucidez mental del Presidente. Más bien parece el desahogo de alguien que, consciente de que está llegando al final de su trayectoria pública se permite el lujo de decir todo aquello que piensa y que ha venido callando hasta la fecha por intereses de partido y nacionales. Y no le importa decirlo porque, en el fondo, tiene el convencimiento interno de que no será él quien tenga que negociar con Rivera acuerdos de gobierno o coaliciones en la próxima legislatura.

Son muchas las voces dentro del PP que están pidiendo, sotto voce todavía eso sí, el relevo de Rajoy, para que su sucesor tenga tiempo de hacer la catarsis que el partido necesita. Un cambio profundo de proyecto, de programa, de estilo, de mensaje y, sobre todo de personas. Algo que Mariano y su guardia pretoriana han demostrado que son incapaces siquiera de intentarlo a pesar de la caída en picado que le auguran las encuestas. El hecho de que fuera Núñez Feijóo el dirigente más solicitado, aclamado y alabado por los asistentes a la Convención –según me cuentan quienes allí estaban- es suficientemente significativo de lo que piensa una mayoría de barones, cargos públicos y de las bases.

Esta catarsis debe hacerse, además, de forma urgente, sino quieren que el canto del cisne de Rajoy sea también el canto del cisne del PP. El Partido tiene a un año vista compromisos electorales locales y autonómicos que serán decisivos de cara a las generales de un año después, si es que no hay adelanto electoral. Algo que Rajoy y el PP ni quieren ni les interesa. El principal empeño del Presidente es mantenerse hasta agotar la legislatura, algo que tiene en la mano alcanzar si consigue aprobar los Presupuestos de este año, para lo que está poniendo toda la carne en el asador, incluso añadiendo para ello las de Cristina Cifuentes y el artículo 155 en Cataluña. Al tiempo.

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