El subgobernador del Banco de España, Javier Alonso, reconoce que «la existencia de cierto nivel de actividad» con las criptomonedas que «involucra a personas residentes en nuestro territorio», aunque «resulta complicado hacerse una idea del tamaño real de este mercado en nuestro país», . En su intervención en el taller ‘La revolución Fintech’ organizado por Garrigues y el Instituto Español de Analistas Financieros/Fundación de Estudios Financieros, explica que esta actividad se realiza a través de proveedores situados en el extranjero, que proporcionan servicios como plataformas de intercambio, préstamos en criptomonedas, e intermediación entre compradores y vendedores de contratos por diferencias.
«Sabemos de la existencia de más de una veintena de iniciativas de ofertas iniciales de criptomonedas (ICO, por sus siglas en inglés, Initial Coin Offerings) de la mano de promotores españoles que, en su práctica totalidad, se están llevando a cabo desde países como Suiza, Singapur o Estonia o territorios como Gibraltar», añade.
«Desde el Banco de España ya estamos trabajando en mejorar la calidad y el volumen de la información de que disponemos en la actualidad, para lo que hemos abierto vías de cooperación, a todos los niveles, con otros organismos y autoridades nacionales», señala el subgobernador, que espera que «este diálogo fructifique pronto en resultados visibles».
Al mismo tiempo, internacionalmente, se plantean «actuaciones de política pública» ante las repercusiones que tienen las operaciones con criptomonedas para la estabilidad financiera, la protección de la clientela, la evasión fiscal o la elusión de controles sobre el blanqueo de capitales
Javier Alonso pide «adoptar salvaguardas adecuadas sin perder la flexibilidad necesaria para aprovechar los potenciales beneficios que pudieran reportar las tecnologías subyacentes». Y considera que «es razonable extender a este sector las disposiciones propias de la regulación de prevención del blanqueo de capitales y financiación del terrorismo, pero también otras relacionadas con la gestión del riesgo operativo y la transparencia y protección de los derechos del usuario de los servicios financieros».
Desde la aparición del bitcoin en 2009, hay más de 1.500 criptomonedas. «Además, su valor de mercado se ha multiplicado por 5 en este último año», añade. «La amplitud de las modalidades de su comercialización, directamente, a través de contratos por diferencias o por medio de otros productos estructurados como contratos con futuros o swaps, favorecen una mayor diversidad de usos y hacen que las economías de todo el mundo estén cada vez más expuestas a sus riesgos», advierte el subgobernador.
«Se constata que los criptoactivos van ganando atractivo entre el inversor minorista. Este hecho, unido a su volatilidad extrema y a las fuertes pérdidas que han experimentado a consecuencia de fallos operativos y de otras amenazas cibernéticas, dibuja un panorama ante el que resulta apremiante que las autoridades tomemos postura».
Ésta debe plantearse «como un primer paso dentro de una estrategia más ambiciosa que aspire a evaluar con más precisión los posibles riesgos, sin descartar en última instancia que se produzcan cambios normativos que den respuesta a las vulnerabilidades detectadas, eliminen las oportunidades para el arbitraje y provean un fundamento sólido para el desarrollo de una industria compatible con la existencia de un sistema financiero global seguro».
Tecnología para mejorar la calidad del servicio
El subgobernador del Banco de España se esfuerza en separar el fenómeno de las criptomonedas del desarrollo tecnológico en el sistema financiero, con la blockchain o las fintech. Las nuevas tecnologías y los nuevos intermediarios «ofrecerán la posibilidad de mejorar la calidad de los servicios prestados».
Javier Alonso cree «probable» que estos cambios «hagan conveniente una revisión del cuerpo normativo, para determinar si son necesarias reformas en aspectos tan esenciales como los requisitos de información que los nuevos participantes deban suministrar».
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