La recuperación económica, unida a la alta demanda de vivienda, más solvente y con mayor flexibilidad hipotecaria, pronostica un panorama prometedor para el mercado inmobiliario. Según el IV Estudio Casaktua “La demanda de vivienda en España. Diez años después del estallido de la crisis”, el 37% de los españoles tiene intención de cambiar de residencia próximamente: el 24% busca una vivienda en propiedad y el 13% en alquiler.
En 2017, el deseo de trasladarse a otro inmueble era del 31%: el 17% iba a adquirir una vivienda y el 14% pensaba alquilar. Por tanto, la intención de adquirir una vivienda en propiedad ha aumentado 7 puntos, mientras que la predisposición a mudarse de alquiler ha disminuido un 1%.
El 58% de los que optan por el alquiler en realidad preferiría comprar, pero no lo hacen porque sus circunstancias económicas no se lo permiten.
Más del 76% empezó buscar vivienda en el último año y medio. En el estudio anterior este porcentaje era de 23 puntos menos (53%).
Riesgo de burbuja
El rápido aumento de los precios de la vivienda y el crecimiento de la demanda han abierto el debate sobre un posible estallido de una nueva crisis inmobiliaria. De hecho, el 82% de los españoles está “de acuerdo” o “muy de acuerdo” con que el escenario actual presenta indicios similares a la situación que se dio antes de 2008.
La razón de esta percepción es el incremento del precio de la compra en los dos últimos años (86%) y del alquiler (89%). El 73% opina que, ahora mismo, comprar es mejor elección que alquilar. Para el 60% la oferta de vivienda nueva se ha reducido, lo que también ayuda a la subida de precios.
El coste promedio que están pagando actualmente las personas que residen en alquiler es de 469 euros/mes, un 6% más alto que la cuota media hipotecaria (442 euros/mes).
Uno de cada 5 inquilinos ha sufrido recientemente un incremento de la mensualidad por parte de su casero. De estos, el 24% paga ahora 50 euros más que hace unos meses, y casi el 10% afronta una renta de 100 euros adicionales.
Comprar para alquilar
El 10% de los españoles que está buscando nueva vivienda lo hace motivado por el atractivo de inversión. El perfil de estos inversores son trabajadores por cuenta ajena, de entre 45-54 años y con unos ingresos netos familiares de 3.00 euros y 4.500 euros/mes. Sus ahorros para la inversión se encuentran en el rango de entre 100.000 euros y 150.000 euros.
La mejor opción para invertir en el sector inmobiliario es adquiriendo una vivienda con el fin de alquilarla (33%). Le sigue el arrendamiento vacacional (14%) y la compra de un inmueble para vender una vez reformado (12%).
El presupuesto de compra se sitúa en 171.815 euros, un 7% menos que en 2017. En el 79% de los casos, la cuantía a invertir en una vivienda se sitúa por debajo de los 200.000 euros, frente al 75% de 2017 y el 70% de 2016.
El precio del inmueble es el aspecto que más influye en el proceso de decisión de compra de vivienda, con un 67%, seguido de la cuota hipotecaria estimada que deberán pagar (42%). Las condiciones de contratación de la hipoteca (30%), la flexibilidad a la hora de abonar las cuotas (27%), la disposición de ahorros (25%) y la situación laboral o el tipo de contrato (24%), también se tienen en cuenta.
El presupuesto mensual de un propietario destinado a afrontar todos los gastos de la vivienda (hipoteca, comunidad, energía, telecomunicaciones, agua, basuras, etc.) es de 819 euros (incluyendo los gastos anuales del seguro del hogar, IBI y reformas); 734 euros si se vive de alquiler. En definitiva, 85€ es la diferencia de gasto entre vivir en propiedad y en alquiler.
El mayor desembolso, aparte del propio gasto de la hipoteca o el alquiler, se lo llevan el servicio doméstico (218 euros/mes) y los suministros de energía (101 euros/mes, de media).
Existe una brecha en el apartado de los ahorros: el 44% de los españoles cuenta con menos de 30.000 euros ahorrados para la compra, y un 20% que dispone de entre 75.000 euros y 150.000 euros.
La hipoteca es la opción más extendida (54%), seguida de los ahorros propios (41%) y de la venta de otra vivienda (29%).
El futuro comprador de vivienda es un hombre de 35 años a 54 años, con pareja sentimental e hijos. El perfil de los que van a mudarse a un inmueble de alquiler es mujer de 25 años a 34 años, de familia tradicional. Este inquilino “tipo” difiere del perfil detectado en 2017: soltero y que reside con amigos o compañeros de piso.
El inmueble que buscan es similar al de años anteriores: el piso (56%). Sin embargo, el chalet (23%) deja de ser la segunda opción y gana terreno la opción del apartamento (24%). El resto de las alternativas son el adosado (19 %), el ático (13%) el dúplex (8%) y el loft (6%).
Hay un mayor interés por los inmuebles de segunda mano, con un 68% de adeptos en compra y un 32% que buscan para alquilar.
En cuanto a las razones para mudarse, tener más espacio o más habitaciones (24%), irse a una mejor zona (22%) y disponer de una vivienda con más extras (21%) son las principales. Durante el proceso de búsqueda, el 42% reconoce que no encuentra nada que se adapte a sus necesidades o a un inmueble que pueda asumir económicamente (36%). Este problema es bastante más elevado en el caso de una vivienda alquilada.
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