Repsol ha celebrado este viernes en Madrid su junta general de 2018, en la que los accionistas han aprobado una reducción de capital social mediante la amortización de acciones propias, por un volumen equivalente a las acciones que se emitan durante este ejercicio con motivo de los scrip dividend. Esta reducción de capital supondrá un aumento del beneficio por acción.
Además, la junta ha aprobado un incremento de la retribución a los accionistas, hasta situarla en 0,9 euros por acción. De esta cantidad, ya se aprobó la distribución de una retribución equivalente a 0,4 euros por acción, en sustitución del dividendo a cuenta del ejercicio 2017, y entre los próximos meses de junio y julio se ejecutará otra ampliación de capital liberada para la retribución equivalente a unos 0,5 euros brutos por acción, en sustitución del dividendo complementario del pasado ejercicio. También ha votado a favor de mantener el programa de scrip dividend como fórmula de retribución a los accionistas, que podrán decidir si prefieren recibir parte o la totalidad de su retribución en efectivo o en acciones liberadas.
Durante el acto, el presidente de Repsol, Antonio Brufau, y el consejero delegado, Josu Jon Imaz, han presentado los resultados e hitos del ejercicio 2017, en los que la compañía obtuvo el mayor beneficio neto de los últimos seis años, 2.121 millones de euros. El presidente ha repasado las principales variables macroeconómicas que influyeron en el sector el pasado ejercicio, cuando, a partir del mes de junio, los precios de las materias primas de referencia internacional comenzaron a recuperarse.
Ha hecho énfasis en los principales retos de la transición energética en España para cumplir con el objetivo de que la temperatura global no se incremente más de dos grados centígrados, de acuerdo con el consenso logrado en la Cumbre de París (COP21). Brufau ha explicado que, para lograr esta meta, debe considerarse la ruta que combine la efectividad con el menor coste posible para el ciudadano, en la que resultará clave tomar decisiones sobre el mejor momento para incorporar cada una de las tecnologías disponibles. En este sentido, ha considerado que la eficiencia es clave para reducir las emisiones globales de CO2. “Con la tecnología que es competitiva en la actualidad, en España se pueden reducir más de 62 millones de toneladas de CO2 en el año 2030”, ha señalado. Las energías renovables van ganando competitividad frente a las fuentes de generación tradicionales, aunque continúan necesitando respaldo para cubrir su intermitencia, ha expuesto. Es precisamente ahí donde el gas se posiciona como la mejor opción de potencia firme para combatir la intermitencia del sistema ante el incremento de las energías renovables. El 63% de la producción y el 74% de las reservas de Repsol son gas.
Por su parte, el consejero delegado ha resaltado el desempeño en el ejercicio 2017, en el que la gestión con foco en la creación de valor, así como la flexibilidad y la diversificación que proporciona la integración de los negocios, impulsaron los beneficios. La cotización de las acciones fue también positiva, con una revalorización anual del 10%, que se eleva hasta el 46% en los dos últimos ejercicios. A lo largo de 2018, la cotización está alcanzando niveles históricos.
En 2017 la petrolera obtuvo un beneficio neto de 2.121 millones, un 22% más que los 1.736 millones que logró en 2016. En un escenario de precios bajos de las materias primas, la compañía, apoyada en las fortalezas de sus negocios y sus planes de eficiencia, alcanzó el mayor resultado neto de los últimos seis años. Imaz también ha recordado los resultados del primer trimestre de 2018, periodo en el que alcanzó un beneficio neto de 610 millones e incrementó su producción de hidrocarburos hasta los 727 mil barriles equivalentes de petróleo al día, récord desde 2012.
Imaz también ha recalcado la fortaleza de los negocios, que se demuestra en que Repsol tiene uno de los breakeven de flujo de caja más bajos del sector, en la apertura de nuevos negocios y en una capacidad de crear valor superior a la de sus competidores. Además ha repasado los logros de la compañía, que ha cumplido con sus compromisos estratégicos antes de plazo, superando las expectativas y en un entorno complejo y también ha asegurado que está preparada para afrontar la transición energética y ha anticipado las líneas generales que sustentarán la actualización del Plan Estratégico, que se presentará el próximo 6 de junio.
Asimismo, la junta general de accionistas ha aprobado, a propuesta del consejo de
administración, el nombramiento como consejeros externos independientes de María del Carmen Ganyet i Cirera e Ignacio Martín San Vicente, que cubrirán las vacantes generadas por la finalización del mandato de Artur Carulla Font y por la reciente salida de Mario Fernández Pelaz. También ha ratificado el nombramiento por cooptación y reelección de Jordi Gual Solé. Todos estos nombramientos serán vigentes por un periodo de cuatro años.
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