Misericordia

17/05/2018

Josep M. Orta.

Vaya polvareda patriotera ha levantado la decisión de la justicia belga de no conceder la extradición a los políticos catalanes refugiados en aquel país. La independencia judicial y el respeto a las decisiones de los jueces parece que sólo sirven cuando las resoluciones son de tu agrado.

Han sido numerosas las declaraciones y manifiestos de eminentes juristas cuestionando las acusaciones y resoluciones del juez Llarena (que es de suponer que tiene el respaldo de los magistrados de la sala segunda del Tribunal Supremo). Tanto las acusaciones de rebelión como el mantener en prisión a nueve políticos catalanes parece a muchos una medida desproporcionada, más teniendo en cuenta el carácter pacífico de unas manifestaciones que cuentan con miles de testigos y que discrepan radicalmente del relato que hacen los informes de la guardia civil. Por otra parte el delito de malversación del que se les acusa el responsable -sería si se prueba el ministro del Interior que es quien inspecciona las cuentas. Pero la justicia española ha hecho oídos sordos de estas advertencias.

Las euroórdenes para que la justicia británica, belga o alemana extraditen a los políticos allí refugiados parece que son manifiestamente mejorables, prueba de ello es las numerosas aclaraciones que han reclamado los fiscales que han de defender la causa promovida por el juez Llarena. Parece patética la petición del magistrado español a los fiscales alemanes para que no cometan “el mismo error que los belgas”.

Tampoco los abogados de los políticos catalanes están del todo satisfechos por la resolución del tribunal belga ya que estaban preparados para discutir el fondo de las acusaciones y no un defecto de forma en la euroorden, dado que creen que tienen todas las bazas para que si se trataba el problema de fondo la resolución también les hubiera sido favorable.

Parece sensato interpretar que los jueces belgas no han querido desairar más de la cuenta al juez español y han evitado pronunciarse sobre el tema central y han buscado una cuestión menor para no dejarle más en evidencia. Se podría decir que han hecho una obra de caridad.

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