El Banco de España pide a las entidades financieras que aceleren la venta de activos inmobiliarios, reduzcan la morosidad y aumenten su rentabilidad, para lo que anima a buscar fuentes alternativas de mejora de ingresos y reducción de costes. Además, recomienda a los bancos que aumenten su inversión en innovación porque la competencia será cada vez mayor por la irrupción de nuevos proveedores de servicios financieros, y la banca está perdiendo relevancia como intermediario en éstos.
El Informe Anual del Banco de España señala que, a pesar de la «profunda reestructuración» que ha sufrido el sector desde el comienzo de la crisis en 2008 y el consecuente aumento de la concentración bancaria, «la rentabilidad del sector no se ha recuperado totalmente y el volumen de activos dudosos en los balances de las entidades es aún elevado».
Entre los desencadenantes de la baja rentabilidad del sector bancario en España, destaca el impacto de la morosidad, la contracción de la actividad local, los bajos tipos de interés y el endurecimiento de la regulación bancaria, que obliga a las entidades a reajustar su estructura de negocio.
Los activos adjudicados rondan aún los 58.000 millones, y los préstamos dudosos casi 100.000 millones.
Aunque las perspectivas sobre los balances bancarios son «favorables», por el impacto que la recuperación económica está teniendo en la reducción de la rato de dudosos del sector privado, esta corrección se está produciendo a un ritmo «relativamente moderado». Teniendo en cuenta el ritmo de caída de los últimos tres años, el Banco de España pronostica que los activos dudosos superarán los 50.000 millones de euros en 2020, una cifra «todavía significativa».
Recuerda que niveles altos de morosidad hacen que las entidades desvíen sus recursos e impiden llevar a cabo nuevas operaciones,, generan incertidumbre sobre el estado de los bancos, lo que acaba encareciendo su financiación y restringiendo el crédito. La experiencia ha demostrado que las entidades con más morosidad son las que más reducen el crédito y ,si eso se produce a su vez en un país con familias y empresas con altos niveles de endeudamiento, el consumo se reduce y se frena la recuperación económica.
A pesar del cierre del 40 % de la red de sucursales y la reducción del 32 % de la plantilla, los gastos de explotación del negocio de la banca en España se han reducido «tan solo» un 15 %, frente al 30 % que lo han hecho los ingresos.
«No cabe esperar un retorno a los elevados saldos de crédito bancario registrados durante la anterior expansión», por lo que los bancos deberán buscar fuentes alternativas de ingresos y persistir en el control de sus costes.
El Banco de España también afirma que el nuevo marco regulatorio está favoreciendo una mejoría significativa de los requerimientos de solvencia de las entidades, de forma que éstas se sitúan por encima de los requerimientos mínimos de recursos propios y liquidez.
El supervisor reconoce que el desarrollo de algunos cambios normativos implica un «posible impacto negativo» sobre la rentabilidad, pero considera que la mayor estabilidad del sistema «debería compensarlo».
Más inversión en innovación
El Banco de España hace hincapié en su informe anual en el nuevo marco competitivo que suponen los avances tecnológicos y el proceso de desintermediación financiera, que introducen tanto retos como oportunidades en el sector, y a los que las entidades deberán adaptarse aumentando su inversión en innovación, con el consiguiente aumento de costes en el corto plazo, para anticiparse a los posibles cambios en su entorno de negocio.
«La irrupción de las nuevas tecnologías en los servicios financieros puede suponer un cambio fundamental en la forma de operar y relacionarse con la clientela, que debe diseñarse e implementarse de modo rápido, si no se quiere perder cuota de mercado», subraya el informe.
La revolución tecnológica «abre la puerta a nuevos competidores en distintas áreas de negocio». Y la entrada en vigor de la nueva Directiva europea de servicios de pago (PSD2) supone «un reto importante» al introducir nuevos proveedores con posibilidad de acceso a los clientes bancarios, sin ser ellos mismos bancos ni estar sometidos a la regulación de éstos.
Según el Banco de España, el nuevo ecosistema financiero propiciará una mayor inclusión financiera, al reducir el coste de la intermediación, complementar el acceso a la financiación de pymes y comportar ganancias de eficiencia en el sector financiero. Sin embargo, advierte de que la mayor competencia «podría erosionar la rentabilidad de las fuentes tradicionales de ingresos de los bancos, incentivando una mayor asunción de riesgo».
La relativamente escasa penetración de la banca digital en España puede ser uno de los factores determinantes de las ganancias de eficiencia que pueden venir asociadas a estos cambios tecnológicos.
España se sitúa en cuarta posición en Europa por el número de transacciones financieras en efectivo, con una penetración de la banca digital en 2017 del 46 %, por debajo del 51 % del conjunto de la Unión Europea, por lo que cabe esperar un aumento del uso de la banca online, concluye.
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