Sordo y Álvarez exigen frente a CEOE “aumentos salariales de choque”

22/05/2018

Luis del Amo. Los sindicatos se concentran a las puertas de las organizaciones patronales de toda España.

Imagen de una de las concentraciones hoy (foto: UGT).

El pacto salarial aparece tocado de muerte. Pero, este año, a diferencia del pasado, su defunción puede acarrear dolor. Los patronos se resisten a subir un 3,1% los salarios, a establecer un sueldo mínimo de 1.000 euros y a admitir las cláusulas frente a la inflación. Pero los sindicatos tienen en su mano la baza de la movilización; preparan nuevas protestas, y lanzan advertencias de que, esta vez, levantarse de la mesa con las manos vacías tendrá consecuencias.

Así se lo han hecho saber hoy Unai Sordo y Pepe Álvarez, líderes de CCOO y UGT, a su homólogo en la empresarial, Juan Rosell. Frente a la sede donde Rosell tiene su despacho, los sindicalistas han repetido sus reivindicaciones. Y sobre todo han advertido al jefe de los patronos que las conversaciones llamadas a fijar el alza salarial en 2018 concluirán con acuerdo o con conflicto. “Lo que no habrá será un desacuerdo pacífico”, han recalcado en referencia al año pasado, cuando no se logró alcanzar ninguna cifra orientadora.

Agria disputa

Los interlocutores se han enzarzado en una agria discusión. Después de que ayer la patronal acusara a los sindicatos de “falta de compromiso” con la negociación y, sobre todo, de pretender una subida superior a la que ellos mismos aplican en sus organizaciones – UGT ha subido salarios un 1,8% en 2018; CCOO, un 1,9% –, y de que los sindicatos replicaran acusando a la patronal de escenificar el “preámbulo” de su retirada de la mesa de negociación; hoy, las centrales han afeado a la patronal lo que llaman la “estrategia del calamar”, consistente en “expulsar tinta para confundir al país”.

De fondo, se erige el problema del reparto de las rentas, especialmente en el caso de los bajos salarios, que cobran cientos de miles de personas en España, según los sindicatos, y para quienes un aumento del 2% apenas les dice nada.

Así lo ha puesto de manifiesto hoy Pepe Álvarez, frente a la sede de CEOE. El sindicalista, que viene junto a su homólogo en Comisiones de tragarse el sapo de su irrelevancia en el reciente pacto entre PP y PNV para aumentar las pensiones, y de levantar agrias críticas por su apoyo en defensa de los políticos presos en Cataluña, ha rechazado la oferta patronal que supondría subidas de 15 euros para quienes cobran 750; y no en todas las empresas.

“Los convenios tienen que remediar esta situación con aumentos salariales de choque”, ha dicho.

Los patronos, que han recordado a los sindicatos esa irrelevancia, están dispuestos a ser más generosos en estos salarios bajos. Pero, como mucho, según consta en el documento distribuido ayer por CEOE – y que da cuenta del enfado patronal – se aviene a acompasar esos incrementos a la subida prevista del salario mínimo interprofesional (SMI), que culminará en 850 euros en 2020.

Muy lejos de los 1.000 euros por convenio que le exigen los sindicatos, aunque lejos también de los 655 euros en que estaba situado el salario mínimo en 2016.

La oferta patronal sitúa en “hasta” un 2% el incremento salarial fijo – algo más para los más bajos salarios –. Además, prevé una parte variable, a establecer por convenio, en función de objetivos de productividad, empleo, formación o reducción del absentismo.

Distribución de la jornada

Sin embargo, en la agenda patronal también figura un punto que ha desatado las iras sindicales. Se trata del uso de medidas de flexibilidad, un eufemismo que esconde la pretensión de los patronos de dotarse de nuevas prerrogativas a la hora de distribuir la jornada y a los trabajadores, la llamada movilidad.

Una propuesta que los sindicatos se han despachado con una frase. “Vincular las mejoras salariales a mayores pérdidas de derechos es un planteamiento inaceptable”, sentenciaron ayer en un comunicado conjunto las centrales, en respuesta al de CEOE.

Próxima reunión

De momento el acuerdo se halla en el alambre. Con una nueva reunión fijada el 31 de mayo. Pero con muy pocas posibilidades de prosperar. Y, si no lo hace, el conflicto, ya apuntado en algunos sectores, continuará. Quizás hasta un estallido general, apuntan algunos.

“No va a acabar sencillamente sin acuerdo, va a acabar con movilizaciones hasta finalmente la patronal se siente en una mesa y sea capaz de entender cuál es la situación real que vive nuestro país. O hay acuerdo o va a haber conflicto”, ha concluido Álvarez.

Manifestaciones en toda España

Las concentraciones han tenido lugar en la mayoría de las capitales de provincia españolas, y en algunas otras ciudades. En todas ellas, los sindicalistas se han concentrado frente a las sedes de las asociaciones empresariales, y han contado con la presencia, en Madrid, de los líderes confederales de ambos sindicatos.

En Barcelona, la concentración se ha convocado frente a la sede patronal de Foment del Treball; en Bilbao, la única de las tres capitales vascas donde se han celebrado concentraciones, frente a la sede de Confebask; en Valencia, frente a la sede de la confederación empresarial valenciana CEV.

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