El Plan de Educación Financiera 2018-21, impulsado por el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), se centrá en los conocimientos que tienen los españoles sobre la inversión en activos inmobiliarios, el ‘ladrillo’, que concentra el 75% del ahorro. «Estamos planteándonos hasta qué punto esta estructura peculiar es un rasgo propio de nuestro país y en qué medida puede estar influyendo en el nivel de riqueza», argumenta Sebastián Albella, presidente de la CNMV, que habla de un concepto «más amplio» de cultura inversora, no limitada a la financiera.
Además, quiere volcarse en dos segmentos de población: los menores de 35 años y los mayores de 65. Incrementar la utilización de las herramientas digitales para el desarrollo de iniciativas de educación financiera, y reforzar la red de colaboradores, son otros objetivos del nuevo Plan. Sin olvidar la exigencia de una mayor presencia de la educación financiera en los colegios.
El Plan de Educación Financiera se puso en marcha en 2008 para que los españoles «cuenten con los conocimientos necesarios para interactuar con entidades financieras y entender los diferentes productos».. El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, resalta que «una comprensión limitada de conceptos financieros dificulta la adopción de decisiones óptimas de las familias». «Los que desconocen estos conocimientos, suelen estar más endeudados», remarca. Albella, por su parte, subraya que los datos de la Encuesta de Competencias Financieras refleja que «queda mucho por hacer».
Suspenso en diversificación
La Encuesta, que se presenta como «la primera descripción completa y rigurosa de los conocimientos financieros de los españoles adultos y de su relación con el sistema financiero», muestra que el 58% comprende el concepto de inflación, apenas el 46% lo que es el interés compuesto, y el 49%, la diversificación de riesgos.
Por comunidades autónomas, entienden correctamente el concepto de inflación el 50% de los de Baleares o Extremadura, frente al 70% de Aragón, Cantabria y Navarra; mientras que la dispersión para el concepto de tipo de interés compuesto varía entre el 40% en Canarias o Galicia y el 50% en Baleares, La Rioja, Navarra y Aragón. Finalmente, responde correctamente a la pregunta sobre diversificación del riesgo el 39% de los adultos de Castilla-La Mancha, frente al 67% de Aragón.
Llama la atención que el procentaje de respuestas correctas a cada una de las preguntas (inflación, interés compuesto, diversificación del riesgo) es en las mujeres 11 puntos inferior al de los hombres. Esa brecha de género en cultura financiera es mayor en EEUU (16 puntos) o en Alemania (12 puntos).
La Encuesta refleja que los conocimientos financieros de los españoles están en la media mundial (OCDE y UE), salvo en diversificación, que está claramente por debajo, destaca la jefa de la división de Análisis Económico de la Dirección General de Estadística y Economía del Banco de España, Olympia Bover.
Un 97% de la población tiene cuenta corriente; un 38% ha comprado algún producto financiero en los dos últimos años, y un 17% ha contratado un préstamo personal o una hipoteca. Un 41% reconoce tener alguna deuda, tanto por hipotecas como préstamos personales.
Un 19% ha tenido desavenencias con la banca en los últimos 5 años, la mitad por productos de ahorro. El 61% de los españoles ahorra, aunque el 38% lo hace en metálico, fuera por tanto del sistema financiero.
Un dato preocupante: el 15% de los españoles vive en hogares que, de perder su fuente principal de financiación, apenas podría mantener su nivel de gasto menos de un mes.
En cuanto a los vehículos de ahorro, contratados por el 43% de los adultos españoles, elmás frecuente es la cuenta de ahorro (26%), seguido de los planes de pensiones (20%), acciones o fondos (13%) y activos de renta fija (1%). El 30% de los españoles cuenta con un seguro de Vida y el 21%, con un seguro médico, y el 56% posee tarjetas de crédito.
A la hora de contratar productos financieros, el 62% consideró únicamente opciones de una misma entidad o no tuvo en cuenta ninguna alternativa. Las fuentes que más influyen fueron la información específica de los productos (67%), seguido de las recomendaciones de amigos y familiares (33%), la experiencia previa (15%) y los comparadores y medios de comunicación (12% en ambos casos).
La inversión máxima que se prevé para el Plan de Educación Financiera 2018-2021 es 2,8 millones de euros, unos 700.000 euros anuales.
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