Estrellas alineadas para las industrias ambientales

06/06/2018

Luciano Diana (Pictet AM). La inversión ambiental, antes actividad de nicho, se está haciendo principal

Luciano Diana, director de inversión temática ambiental de Pictet AM y gestor de Pictet Global Environmental Opportunities

Luciano Diana, director de inversión temática ambiental de Pictet AM y gestor de Pictet Global Environmental Opportunities

El poder popular, políticas gubernamentales y desarrollo económico y aumento de la riqueza están dado lugar a una próspera industria de productos y servicios medioambientales, con un número de patentes medioambientales que se ha triplicado la última década y aumento de cotizadas especializadas en una amplia gama de tecnologías.  De hecho el crecimiento económico se está desplazando de preferencias cuantitativas a evolución cualitativa, donde cada vez más se internaliza el coste real de la producción y los servicios. Al respecto el desarrollo tecnológico facilita la eficiencia y diversificación de recursos no renovables.

Efectivamente, la inversión ambiental, antes actividad de nicho, se está haciendo principal. Hay que tener en cuenta que las actitudes de la sociedad hacia la protección del Planeta han cambiado considerablemente en un población en crecimiento que ha experimentado los daños de la degradación ecológica.  En 2015 la contaminación mató a nueve millones personas, tres veces más que el SIDA, tuberculosis y malaria juntas. Además los nuevos medios sociales permiten compartir las preocupaciones y han ayudado a dar forma a la opinión mundial.  Esto ha provocado un cambio de prioridades de gobierno. Así China, en respuesta al descontento social, ya en 2013 reveló un plan de acción para enfrentarse a la polución del aire, con inversiones que se han multiplicado por seis, impulsando a empresas que desarrollan filtros y aplicaciones industriales de control de la contaminación.

Al mismo tiempo los costes de la energía solar en servicios públicos ha disminuido 60% en una década y pronto serán más baratos que cualquier forma de generación de energía basada en combustibles fósiles. Incluso el coste de electricidad de parques eólicos marítimos puede reducirse 70% las próximas dos décadas.  Sólo utilizar más energía renovable y aumentar la eficiencia en edificios comerciales y gestión de residuos municipales puede reducir los costes de energía en 17 billones de dólares en el mundo para 2050.  Barcelona ya ahorra anualmente 58 millones de dólares con tecnología Smart Water de sensores conectados y servidores en nube para monitorear el riego y niveles de agua. A ello se añade que en agricultura el sistema de guiado GPS puede ahorrar a una granja de media hectárea 13 dólares de costes variables anualmente, pagándose en un año. Si 10% de los agricultores de EEUU lo utilizará para plantar las semillas se ahorrarían 60 millones de litros de combustible, dos millones de kilos de insecticida y uno de herbicida al año.

Crecimiento al 6,5% anual

En conjunto estamos ante un mercado de 2,2 billones de dólares, que incluye gestión de residuos y reciclaje, de aguas, eficiencia energética y control de polución, servicios medioambientales, así como agricultura y silvicultura sostenible, donde las ventas crecen al 6,5% anual, superando al índice mundial MSCI en 2%.

También hay que tener en cuenta la desmaterialización de la economía, es decir, el reemplazo de actividades físicas por virtuales para producir con menos recursos, extendiendo la vida de los activos, con demanda de aplicaciones de simulación, modelización 3D y gestión del ciclo de producción y empresas destacadas como Advanced Energy Industries y ANSYS.

Una cartera diversificada de baja huella ecológica

El primer paso en esta inversión es identificar las empresas que no utilizan excesivamente materias primas ni generan cantidades desproporcionadas de residuos. Luego aplicamos una auditoria ecológica que establece la huella ambiental en cien sub-industrias, dentro del marco de los nueve límites planetarios (Stockholm Resilience Centre, 2009: cambio climático, acidificación, contaminación química, cambios de uso del suelo, agotamiento del ozono, aerosol atmosférico, cambios del ciclo del nitrógeno, pérdida de biodiversidad, cambios del ciclo de fósforo y agotamiento de suministros de agua dulce).

La segunda fase es destacar las empresas que desarrollan productos y servicios que marcan una diferencia en la reversión de la degradación medioambiental. A cada una le asignamos valor de “pureza temática” -proporción del valor empresarial, ingresos o beneficios de explotación de productos y servicios ambientales-, que debe ser como mínimo del 20%. Esto limita el universo a 400 cotizadas (se va ampliando cada año con 20 a 25 salidas a bolsa), de las que tenemos en cuenta la solidez de negocio, calidad de gestión, valor y momento.  Los criterios sociales y de gobierno corporativos se integran -ejercemos derecho de voto y diálogo- y el resultado es una cartera de 50 acciones de baja huella ecológica diversificadas.

Luciano Diana es director de inversión temática ambiental de Pictet AM y gestor de Pictet Global Environmental Opportunities

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