Si quedaba algún resquicio para la duda del compromiso del Gobierno de Pedro Sánchez con la estabilidad presupuestaria y con la ortodoxia en la política económica tras haber fichado a la consejera de Presupuestos y Administración Pública de la Junta de Andalucía como ministra de Hacienda y a la directora general de Presupuestos de la Unión Europea como responsable de Economía, la carta entregada por el presidente a cada uno de los integrantes del Ejecutivo nada más comenzar el Consejo de Ministros lo deja meridianamente claro.
Después de resaltar «el honor y el compromiso de dirigir la acción de Gobierno en defensa de los intereses generales de España», Pedro Sánchez pide propuestas que respondan a «la consolidación y modernización de la economía, el fortalecimiento de la cohesión social y territorial y la regeneración democrática». Pero enfatiza que esas medidas deben asumir «el respeto a la estabilidad económica y presupuestaria derivadas de nuestra condición de Estado miembro de la Unión Europea».
«Este nuevo Gobierno nace con una clara vocación europeísta. Decidido a recuperar el papel protagonista de España en la construcción europea. Y consciente de que muchos de los desafíos a los que se enfrenta nuestro país, como el cambio climático, la despoblación, la precariedad y la desigualdad, las migraciones y las amenazas globales a la seguridad, tienen en el ámbito europeo el espacio idóneo de respuesta», explica Pedro Sánchez.
«Nuestro compromiso con la igualdad constituye un principio inspirador que este nuevo Gobierno asume con el máximo rigor», añade. De hecho, la carta está encabezada con un «querida ministra, querido ministro». «La lucha contra toda discriminación, singularmente la que todavía padecen las mujeres en nuestro país, debe ser un objetivo transversal en la acción política de todos los departamentos», remarca el presidente del Gobierno.
Pedro Sánchez pide «hacer del consenso, la negociación y el pacto un mecanismo esencial de funcionamiento, tanto en nuestra relación con los grupos políticos como con las organizaciones sociales y colectivos ciudadanos». «La voluntad de diálogo debe estar dirigida al conjunto de la Cámara sin exclusiones, buscando el acuerdo con todos los grupos parlamentarios», subraya
» Tenemos el mandato de trabajar con la urgencia debida y la prudencia exigible. Ambas consideraciones nos obligan a actuar priorizando objetivos de forma ambiciosa», añade, para terminar exigiendo a sus ministras y ministros que estén «siempre a la altura de una ciudadanía que reclama otra forma de gobernar, sirviendo a los intereses generales y a España con toda nuestra dedicación».
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