La semana de los bancos centrales

12/06/2018

diarioabierto.es. "Un anuncio de un ajuste flexible es más probable que un compromiso incondicional de finalización del programa de expansión monetaria" por parte del BCE, señala Frederik Ducrozet, economista de Pictet WM.

Las reuniones de política monetaria a uno y otro lado del Atlántico son el eje protagonista de esta semana. El 13 de junio se conocerá la decisión de la Reserva Federal de EEUU y, un día después, la del Banco Central Europeo (BCE). «En el primer caso, se descuenta una nueva subida de tipos y la aceleración del ajuste del balance, mientras que, en el segundo, las posibilidades se encuentran más abiertas, pero creemos que se acordará la finalización de las compras netas de activos (el conocido como QE) de forma progresiva a lo largo del último trimestre de 2018», señala el equipo de Inversiones de Imdi Funds.

Sobre la Fed, el mercado ya descuenta una nueva subida de tipos de 25 puntos básicos, hasta 1,75%-2%, así como un nuevo paso en el ajuste del balance del organismo. En marzo existió una situación casi de equilibrio entre quienes dentro de la Fed defendían tres subidas de tipos y los que apostaban por cuatro este año. Los últimos datos de aceleración de la actividad estadounidense y una inflación al alza, pueden ayudar a un pequeño vuelco en las estimaciones de tipos de los consejeros. Este hecho no causaría gran impacto en el mercado ya que el consenso de Bloomberg apunta niveles de tipos del 2,4% al finalizar 2018, acordes con un intervalo de 2,25%-2,5%.

A diferencia de los matices en los tipos previstos para este año, resultarán más importantes los tipos estimados a largo plazo (2,9%), opinan los expertos de Imdi Funds. «Esperamos que arrojen pocos cambios y respalden el hecho de que las tasas esperadas por los miembros de la Fed para 2020 serán restrictivas (3,4% en marzo). Un hecho que confirmará el progresivo endurecimiento de la política monetaria, lo cual acabará por limitar el crecimiento de EEUU a lo largo del año próximo año y, en especial, en 2020 cuando ya serán más palpables los efectos acumulados de las medidas acordadas», argumentan.

Las estimaciones de tipos de los miembros de la Reserva Federal se verán acompañadas de la actualización de sus previsiones económicas, aunque se esperan cambios marginales, tanto de las referentes al crecimiento, como a la inflación.

El presidente de la Fed, Jerome Powell, «recalcará la solidez del mercado laboral estadounidense marcada por el pleno empleo y un subempleo a la baja, acordes con una capacidad ociosa en mínimos, que respaldarán el aumento de las presiones salariales». Tambiénm recordará que «el actual ruido en las tasas de inflación estadounidenses debe considerarse como un hecho pasajero, siendo lo importante que la referencia en materia de precios de la Fed, el deflactor subyacente del consumo personal (conocido como PCE central), evolucionará de forma consistente hacia los objetivos de la autoridad monetaria en el medio plazo».

En conjunto, la Fed afronta un entorno favorable, tanto desde la perspectiva del crecimiento como de la inflación, para anunciar una nueva subida de tipos y otro paso más en el ajuste de su balance, el cual, en septiembre alcanzará “velocidad de crucero” (50.000 millones de dólares/mes) en consonancia con el sólido crecimiento económico.

Desmantelamiento paulatino de los estímulos

Los analistas de Imdi Funds creen que la reunión del BCE del 14 de junio «se saldará con el apoyo a su desmantelamiento paulatino durante el cuarto trimestre». «Salvo sorpresas, el BCE dará a conocer la articulación de una menor generosidad monetaria mediante el desmantelamiento del QE, que pasará de un volumen de compras de 30.000 millones de euros/mes en octubre, a 0 en el arranque de 2019, a razón de una reducción mensual de 10.000 millones/mes».

Estas decisiones «se anunciarán bajo el marco de la actualización de las previsiones macroeconómicas del BCE para la zona euro». «Éstas sustentarán la menor laxitud de la política monetaria en el área, dado que apuntarán a un crecimiento de la economía por encima de su potencial (1,5%) en el corto plazo experimentando una progresiva moderación hacia el mismo. Mientras tanto, a pesar de los altibajos a corto plazo, las previsiones de inflación seguirán apuntando hacia la convergencia con las metas del BCE en el medio plazo», opinan.

Se concretará en un ligero recorte de la proyección de PIB para 2018 (2,4% en marzo) hasta el 2,2% tras un arranque de año peor de lo previsto; que “arrastrará” ligeramente a la baja la estimación para el próximo ejercicio (1,9% en marzo).

La previsión de inflación para este año sufrirá un ajuste al alza debido a la evolución reciente del petróleo y del euro; un movimiento que se verá acompañado por la proyección de unos mayores precios a nivel subyacente. De hecho, tal revisión al alza se alineará con la aceleración de los precios acontecida recientemente en la zona euro y de la que darán fe los datos finales de mayo. Éstos confirmarán que, en el agregado de la eurozona, el repunte de la partida de servicios (1,6%) impulsó la recuperación del IPC subyacente (incluido alcohol y tabaco) hasta 1,3%. «Un hecho que consideramos mucho más importante que la influencia al alza de la volátil energía», subrayan en Imdi Funds.

Comunicación «dura» del BCE

Frederik Ducrozet, economista de Pictet WM, opina que el BCE tiene dos opciones: «una decisión acomodaticia, pero comunicación “dura” de fin del programa de expansión monetaria o comunicación de una fecha de finalización del programa con edulcorantes y/o algún grado de flexibilidad monetaria».

«Hasta ahora la retórica del BCE, con los indicadores económicos deteriorándose y riesgos para el comercio internacional, ha sido consistente con un aplazamiento de decisión sobre el programa de expansión monetaria, hasta la reunión del 26 de julio, para reevaluar los datos, incluyendo los índices de directores de compras PMI», argumenta.

«Pero el economista jefe del BCE, Peter Praet, hasta ahora centrado en la estrategia 3P  (paciencia, persistencia, prudencia) del BCE, se ha referido a la evaluación para esta reunión del fin gradual de compras netas de activos, lo que tiene un peso significativo. Puede ser que el BCE quiera eliminar el programa lo antes posible, pues es una herramienta de lucha contra la deflación del pasado que se acerca a límites políticos y técnicos. Incluso los acontecimientos políticos en Italia han podido fortalecer este argumento, especialmente tras la reducción de compras de bonos italianos. De hecho este programa nunca ha sido y nunca será respuesta apropiada para la incertidumbre política», razona Ducrozet.

«En cualquier caso dudamos que vaya a cambiar la función de reacción del BCE y seguimos esperando que termine con las compras netas de activos en diciembre de 2018 y aumente la tasa de depósitos bancarios en 0,15% para septiembre de 2019.  Además no esperamos ningún cambio en su guía sobre tipos de interés, reiterando que espera que «permanezcan en los niveles actuales un período extendido de tiempo, bien pasado el horizonte de compras de activos netos». También es probable que repita que «un amplio grado de estímulo monetario sigue siendo necesario» para que la inflación aumente hacia el objetivo», añade.

«Las proyecciones económicas son especialmente importantes para esta reunión, porque van a ser conjuntas de los bancos centrales nacionales y el BCE. Va a ser interesante ver hasta qué punto afectan unas proyecciones de menor crecimiento del PIB alemán por el Bundesbank y de mayor inflación y crecimiento salarial.  En conjunto, esperamos que las previsiones del BCE sean de menor crecimiento del PIB, aunque no dramáticamente, así como 0,2% de mayor inflación principal en dos años, por los precios del petróleo en euros.  De momento los últimos datos de inflación y crecimiento salarial han estado en línea o sido ligeramente mayores de lo que lo que el BCE esperaba.  Una previsión de inflación al 1,8% para 2020 le proporcionaría munición para el anuncio del fin del programa de expansión monetaria, aunque un crecimiento económico más débil lo complicaría, si bien es probable que no de importancia a revisiones menores del crecimiento», explica el economista de Pictet WM.

«Los datos recientes de actividad empresarial no permiten descartar menor crecimiento y un anuncio de un ajuste flexible es más probable que un compromiso incondicional de finalización del programa de expansión monetaria.  El BCE puede indicar que no habrá mayor expansión de compras de activos, ya que los criterios de inflación prevista se han cumplido, de manera que pueda decidir las modalidades del fin del programa en julio. Otra opción es que se comprometa a reevaluar la situación en septiembre, si bien mantener la máxima flexibilidad y al mismo tiempo esperar a reevaluar los próximos meses probablemente no sea de agrado de los miembros más duros del BCE», considera Ducrozet.

«Nuestro escenario favorito es que el BCE vincule su decisión a las condiciones financieras, incluyendo expectativas del mercado respecto a futuros aumentos de tipos de interés. Hasta ahora las expectativas son de una subida el tercer trimestre de 2019, en consonancia con nuestro escenario, aunque esperamos una subida acumulada de 0,4% para finales de 2019, algo más que el mercado», concluye el experto de Pictet.

 

 

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