El mercado del petróleo está aún más confuso que hace unas semanas tras las decisiones adoptadas por los miembros de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en la pasada cumbre. Se ha optado por subir la producción -menos de los inicialmente previsto-, y el crudo, con volatilidad, se está acercando en el caso del Brent (referente en Europa) a los 80 dólares el barril. La OPEP y sus aliados decidieron el pasado 22 de junio elevar el bombeo un millón de barriles diarios.
El panorama se ha complicado con la reacción del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha manifestado que la OPEP manipula mercado y precios, y ha advertido al cártel que detenga esas actuaciones. «Es mejor que paren porque estamos protegiendo esos países, muchos de esos países», subrayó.
La reacción de Estados Unidos ante las actuaciones de la organización, aliada con Rusia, se hacia esperar. Pese a ser un fuerte productor, y más con el desarrollo de las tecnologías de fracking, mantiene una estrategia basada en ampliar sus reservas por lo que intenta evitar la subida de precios. Trump ha hecho gala, en declaraciones realizadas este domingo, de que su aliado el rey Salman de Arabia Saudita había aceptado su solicitud de elevar la producción hasta 2 millones de barriles, con el fin de compensar los recortes provenientes de Irán y Venezuela.
Trump ha reiterado su intención de castigar a las empresas que comercien con Irán -país al que la ha impuesto de nuevo sanciones-, mientras que el primer vicepresidente de Irán, Eshaq Yahanguirí, ha presentado un programa para exportar crudo a través de la Bolsa de valorees de Teherán. Irán ha advertido, por otro lado, que las subidas unilaterales van en contra de lo pactado por todos los miembros de la OPEP.
Si bien EE UU quiere que el precio no se dispare, con la cuestión de Irán cae en una contradicción. Los expertos estiman que si tiene éxito con el boicot que empieza en noviembre, las cotizaciones seguirán al alza, evolución que ya se percibe porque algunos países temen una escalada brusca y aumentan las reservas. Además con los mercados de materias primas y productos manufacturados revueltos por las guerras comerciales, Japón, India y Corea del Sur se plantean dejar de importar crudo iraní si se implementan las sanciones
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