La inversión de las empresas se recupera desde 2014, aunque no alcanza las cifras previas a la recesión

12/07/2018

diarioabierto.es. A partir de 2013 el avance de la inversión marcó tasas anuales de entre el 5% y el 10%, según el Banco de España, aunque en 2016 aún no se habían recuperado los niveles existentes antes del comienzo de la crisis. // Análisis del Banco de España

La formación bruta de capital fijo de las empresas españolas comenzó a recuperarse a partir del año 2014, coincidiendo con la salida de la crisis económica, pero aún no alcanza los niveles anteriores a la recesión, según destaca el Banco de España en un artículo titulado ‘La inversión y la financiación de las empresas no financieras españolas’.

La autoridad monetaria, que toma la información proveniente de la Central de Balances y que contiene a su vez datos de las cuentas anuales de unas 600.000 empresas, indica que la inversión productiva de las empresas españolas habría crecido entre 2000 y 2007, en términos nominales, a un ritmo medio de alrededor del 10% anual.

El Banco de España apunta que a partir de ese año, con el inicio de la crisis, esta tendencia expansiva se truncó, registrándose tasas negativas tanto en 2008 como, especialmente, en 2009, siendo estas posteriormente nulas o ligeramente positivas hasta 2013.

A partir de ese año, abunda el organismo, en un contexto de recuperación económica, las tasas anuales de avance de la inversión productiva habrían retornado a incrementos comprendidos entre el 5% y el 10%, si bien en 2016 aún no se habían recuperado los niveles existentes antes del comienzo de la crisis.

El detalle por tamaño de empresas muestra que durante la crisis la inversión de las pymes se contrajo en mayor medida que la realizada por las grandes empresas, mientras que, por el contrario, a partir de 2014 se recuperó de forma “más intensa”.

“El análisis de los determinantes de la inversión pone de manifiesto que la fortaleza de la posición financiera y la rentabilidad están positivamente relacionadas con la decisión de inversión empresarial, especialmente durante el periodo posterior a la crisis”, indica el Banco de España.

En cuanto a las fuentes de financiación utilizadas, las empresas con inversión neta positiva recurrieron, en todo el periodo (de 2000 a 2016), tanto a los fondos propios como a los ajenos, si bien el peso relativo de estos últimos se redujo significativamente a partir de 2008. Así, los fondos propios, a través de ampliaciones de capital y recurriendo a beneficios, se convirtieron desde ese año en la principal fuente de financiación.

No obstante, el Banco de España precisa cómo incluso en este último periodo, de mayores dificultades para acceder a la financiación ajena y de fuerte concentración de la deuda empresarial, las empresas más dinámicas siguieron financiando una parte de sus inversiones con recursos ajenos, aunque en menor medida que en los años previos.

Por el contrario, en las sociedades para las que la inversión neta ha sido negativa o nula, los recursos propios fueron la principal vía de captación de pasivos en todo el periodo analizado, mientras que el resto de los pasivos mostró incrementos poco significativos (entre 2000 y 2007) o reducciones, como consecuencia de los procesos de desendeudamiento que predominaron a partir de 2008.

En el caso de las empresas que invierten intensivamente en intangibles, tales como software informático, bases de datos o I+D, que hasta 2007 se financiaban tanto con recursos propios como con ajenos, con el inicio de la crisis pasaron a depender casi exclusivamente de los fondos propios.

Según el Banco de España, este hecho sugiere la posible existencia de “mayores dificultades” para acceder a financiación ajena a empresas con una alta concentración de activos intangibles.

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