Mucho ruido y muchas nueces

13/07/2018

Maite Vázquez del Río.

Estábamos como alelados. Tanta escandalera centrada en la corrupción sin que nada se moviera y de golpe la moción de censura de Pedro Sánchez nos trajo, algo así, como una bocanada de aire para hacernos pensar que es posible que las cosas cambien. Al menos, los gobiernos, las políticas y las caras de los que nos gobiernan.

Y todo ha ido cambiando, pasito a paso, pero de forma firme. Así en el consejo de ministros hay más ministras que ministros y por lo visto hasta ahora, Pedro Sánchez se ha rodeado de mujeres de grandes conocimientos en la materia que les ha tocado dirigir y con muchas ganas de hacer cosas. Los hombres, también.

Llevamos semanas asistiendo a un anuncio detrás de otro de todo que se va a hacer. Algunas medidas han sido dichas y hechas, y otras necesitarán de más tiempo. ¿Serán suficientes dos años? Desde luego, y como era de esperar, no hay continuidad en las políticas emprendidas por Rajoy, al contrario. Algunas ya han sido tumbadas y otras van camino de ello.

Esta semana los ministros y ministras han acudido al Congreso para explicar lo que quieren hacer en los próximos 24 meses. Primero han tenido que vaciar cajones y ver lo que había, después mirar lo que la ciudadanía necesita y, por último decidir. Y las decisiones parecen ir en firme, aunque a Bruselas no le guste que no vayamos tan rápido en eso de reducir el déficit público. Habría que recordar a Angela Merkel y el resto de los mandatarios europeos que ellos mismos reconocieron que se habían pasado pidiéndonos recortes.

Estas últimas semanas ha habido mucho ruido y muchas nueces, porque el Gobierno socialista quiere hacer muchísimas cosas, y a cada cual más atrevida. Eso sí, asegurándonos que las pensiones se mejorarán aunque para ello tengan que poner impuestos a la banca y quitárselos al sol. Y claro los banqueros enseguida han protestado. Esperemos que sus quejas entren en saco roto, como cayeron las de los parados y las de los empleados con condiciones laborales precarias y salarios de miseria.

Pedro Sánchez, además, se ha encontrado con que por fin después de más de dos largos años de negociación, empresarios y sindicatos se han puesto de acuerdo en la subida salarial de los próximos años, buscando recuperar poder adquisitivo y elevando los sueldos más miserables. Aunque, desde la patronal también se han apresurado a advertir que no podrán mejorar los salarios -el acuerdo que han firmado- si les suben los impuestos. Parece ser que ahora son los beneficiados por la crisis los que se quejan.

Y también se van a intentar recuperar derechos perdidos, como el de la sanidad universal, o intentar hacer desaparecer penalizaciones como el copago, mejorar becas y reformar las ayudas a la educación, como las que reciben los centros concertados.

Pero también han llegado algunas alarmas, como la desaparición y penalización del diésel, cuando hasta hace menos de un año más del 90% de los coches que se vendían se movían con diésel… mientras asistimos en las grandes ciudades a que cada vez será más difícil moverse por el centro urbano en vehículo particular…

Desde Economía y Hacienda ya nos han informado que vamos a crecer menos y que no nos daremos tanta prisa en cumplir con el déficit público como nos pide Bruselas. Y no se muestran preocupados porque las prioridades ahora son otras. Las nuestras, las de los ciudadanos… Es mucho ruido, pero suena bien que haya tantas nueces.

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