En ACR Grupo apostamos por la innovación, un reto continuo para nuestro sector

16/07/2018

Jesús M. Alonso Pérez, director de I+D. Hoy día, la rehabilitación energética de edificios es esencial.

Pese a que en muchas ocasiones no está lo suficientemente reconocido, el sector de la construcción ha estado muy ligado a los desarrollos tecnológicos que se han ido produciendo en los distintos periodos de la historia. Porque la construcción siempre ha estado ahí, aunque precisamente por eso tiene menos reconocimiento en comparación con otros sectores, a pesar de haber sido una importantísima fuente tractora de innovación a todos los niveles. Ejemplos no faltan y son conocidos y admirados, tanto en el ámbito de las ciudades como en las infraestructuras que las unen; edificios icónicos, con formas y alturas imposibles o grandes infraestructuras, que únicamente fuimos capaces de llevar a cabo con la ayuda de la tecnología más puntera.

Todo este recorrido ha puesto de relieve la gran capacidad de adaptación que muestran nuestro sector y los profesionales que trabajan en él. Actualmente, a las exigencias respecto a cuestiones globales tan importantes como el medio ambiente, la seguridad y la salud, o la responsabilidad social, hay que sumar los compromisos, para nosotros irrenunciables, que alcanzamos con nuestros clientes y colaboradores en términos de calidad, plazos de ejecución y viabilidad económica. El cumplimiento de todos estos requisitos nos obliga a controlar una multitud de parámetros diferentes, lo que implica que las empresas constructoras cuenten en sus plantillas con perfiles profesionales muy distintos. Este hecho, lejos de suponer una desventaja, nos ayuda a tener una perspectiva muy holística de lo que la innovación puede aportar.

En este contexto, la construcción se enfrenta a una serie de retos, algunos más globales, otros más específicos. Pero siempre con el denominador común de una actividad que ha estado intrínsecamente ligada a la realidad de la sociedad en la que vivimos.

Eficiencia energética
Empezando por los retos más amplios, el compromiso con la eficiencia energética de los edificios que construimos ayudará, de forma decisiva, a conseguir uno de los objetivos del milenio, que consiste en el desarrollo de economías bajas en carbono y la lucha contra el cambio climático. Un simple vistazo a las oportunidades que existen en este campo, sin olvidar la enorme reducción que se puede lograr en costes energéticos y en emisiones de gases de efecto invernadero (GHG, por sus siglas en inglés), justifica claramente la inversión en nuevas soluciones enfocadas a la construcción de edificios de consumo casi nulo, e incluso de consumo positivo. Además, si se analizan las fuentes de emisiones de GHG más relevantes, se concluye que, tan sólo en Europa, el parque inmobiliario existente es responsable de alrededor del 15% de las emisiones totales. Por este motivo, el campo de la rehabilitación energética de edificios será un factor clave, en torno al cual se desarrollarán una gran cantidad de nuevas tecnologías y modelos de negocio.

Estamos trabajando mucho en mejorar este reto global, si bien se corresponde también con una clara apuesta de la compañía por ofrecer a nuestros clientes un producto mucho más eficiente y sostenible. A modo de ejemplo, y con la intención de optimizar este activo, hemos implementado en nuestros procesos una serie de tecnologías y ensayos que permiten analizar distintas variables como, por ejemplo, la estanqueidad y nivel de infiltraciones de cualquier edificación.

Exterior del edificio Ripagaina Infinity, una promoción de ACR Grupo en Navarra.

Centrándonos en aspectos más internos, las empresas constructoras estamos inmersas en un imparable proceso de digitalización de nuestros procesos y forma de gestión. BIM (Building Information Modeling) se puede considerar como la piedra angular de este proceso y su uso es cada vez más mayoritario. No obstante, tenemos el reto de que BIM salga de las oficinas técnicas, llegue a todos los niveles de la compañía y, más concretamente, a las obras. Estoy convencido de que la implantación de herramientas de AR (Augmented Reality o realidad aumentada) y de VR (Virtual Reality o realidad virtual), basadas en los modelos BIM de los proyectos, serán una realidad para el control de la calidad, la formación in situ, la eliminación del uso de planos en papel o la gestión de equipos.

Asimismo, la digitalización será la base de las nuevas estrategias que se impondrán porque esa será la única forma de competir en un mercado cada vez más globalizado. En ese sentido, el sector, y más particularmente la construcción de viviendas, es cada vez más consciente de que esa competitividad vendrá de la mano de estrategias basadas en la industrialización.

Es muy común la comparación de nuestro sector con otros más industrializados, como el de la automoción, donde no salimos muy bien parados en términos de productividad. ¿Realmente está la construcción de viviendas tan alejada de la producción masiva de coches u otros bienes como un teléfono móvil? ¿Podremos ser capaces de conciliar la singularidad de cada uno de nuestros proyectos, con la estandarización que precisa cualquier proceso industrial? ¿Realmente será una solución global que ahorra costes, mejorando la calidad final del producto, independiente de la localización del proyecto?  Dar respuesta a estas preguntas es un reto que, de hecho, ocupa a una buena parte del tiempo de los profesionales dedicados a la innovación en el sector.

‘Lean construction’
Otra revolución pendiente, y muy ligada a todo lo anterior, llegará desde la planificación. Una correcta planificación permitirá optimizar no sólo los plazos de ejecución, sino también todos los recursos necesarios para lleva a cabo las obras, desde los humanos, hasta los materiales o la maquinaria. Conceptos como la aplicación de filosofías de trabajo como lean construction, serán cada vez tan habituales, como necesarias. Ahora el reto es mucho más complejo si cabe, porque la planificación ya no se concibe como una tarea aislada dependiente únicamente del contratista principal. Se trata de una labor conjunta con todas las partes que intervienen en los proyectos, desde el propio cliente hasta los subcontratistas, proveedores o Administraciones Públicas.

Hasta ahora hemos ido desgranando algunos de los principales retos tecnológicos en los que está inmersa la construcción. Sin embargo, hay un último aspecto muy importante que se basa en una necesidad tan básica como la comunicación. El mercado ha evolucionado hacia un modelo donde la información y la transparencia son, en definitiva, unos de sus pilares básicos. Tomando el pulso al sector, actualmente nuestros profesionales nos reclaman herramientas para comunicarse y compartir información de forma efectiva. Este nuevo paradigma de la comunicación resulta básico para comprender tanto las nuevas relaciones que se crean en nuestros proyectos, desde el diseño inicial hasta la entrega final, como las expectativas de nuestros clientes. Probablemente, el que no sepa entender y gestionar estos flujos de información, correrá el riesgo de perder la confianza del cliente y, consecuentemente, tener muchos problemas para posicionarse en el mercado.

Comenzábamos hablando de lo que había supuesto el sector de la construcción respecto a la innovación y que había sido mucho. Sin embargo, este pasado no puede ser una excusa para el inmovilismo ya que, como hemos visto de forma muy breve, existen una gran cantidad de retos que definirán, estoy convencido, la continuidad de las empresas del sector.

 

Jesús Miguel Alonso Pérez, director de I+D de ACR Grupo.

Jesús Miguel Alonso Pérez, director de I+D de ACR Grupo, (en Twitter, @acrgrupo). Esta organización empresarial, que inició su andadura en 1973, está especializada en la edificación, con actividad en las áreas de construcción, promoción y rehabilitación. ACR Grupo apuesta por la innovación y el desarrollo sostenible aportando soluciones no sólo en vivienda, también en equipamiento y medio ambiente.

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