
Evolución del valor de las fusiones y adquisiciones de empresas anunciadas por China en el extranjero. Fuente: Baker McKenzie
La inversión de compañías chinas hacia el exterior ha girado hacia Europa en detrimento de Norteamérica durante los primeros seis meses de este año, según un estudio del despacho de abogados Baker McKenzie. El valor de las operaciones anunciadas por
inversores chinos en fusiones y adquisiciones (M&A) en Europa sumaron 20.000
millones de dólares mientras que en EE.UU. fueron de 2.500 millones, nueve veces menos.
En lo referente a España las compañías chinas han realizado inversiones por valor de más de 1.100 millones de dólares, lo que le sitúa como el quinto destino europeo favorito, sólo por detrás de Suecia, Alemania, Reino Unido y Francia.
Para Maite Díez, socia de M&A de Baker McKenzie, «es un hecho que China está enfocando sus inversiones hacia suelo europeo». «Las empresas chinas son conscientes de que los activos europeos son atractivos, tienen calidad y poseen una presencia en sus mercados que aporta valor añadido a las compañías chinas que quieren ampliar horizontes fuera de su país», argumenta.
«Es destacable el impacto de la inversión china en la economía real de los países receptores, tanto en la europea como en la estadounidense, ya que los sectores que recibieron mayor impulso inversor por parte de las compañías asiáticas fueron el sanitario, automoción, salud, consumo y biotecnología», añade.
Según el estudio de Baker McKenzie, la tendencia de la inversión china a nivel global se estabiliza, analizando el valor de operaciones de M&A anunciadas. Desde el récord de 145.000 millones de la primera mitad de 2016 se descendió a una media de 70.000 millones durante 2017, y en la primera parte de 2018 ha alcanzado 50.000 millones, un descenso del 32%, aunque superior a la media del periodo 2013-2015, que era de 39.000 millones.
El informe también apunta que la disminución detectada en la primera mitad del año prosigue la tendencia descendente referente a inversiones chinas en EEUU, las cuales alcanzaron su apogeo en el segundo semestre de 2016 con 28.000 millones de dólares, reduciéndose a 24.000 millones en el siguiente semestre y, finalmente, quedando reducida a 6.000 millones de dólares en la última mitad de 2017.
Las razones de este descenso son, principalmente, las medidas regulatorias (tanto chinas como norteamericanas) y se refleja en que las inversiones directas finalizadas por parte china en EEUU sólo alcanzaron los 2.000 millones de dólares, frente a los 12.000 millones de inversiones completadas en Europa en el mismo semestre, seis veces más.
Un descenso sin precedente
El nivel de desinversión chino en Norteamérica no tiene precedente, dado que en la primera mitad de este año 9.600 millones de dólares fueron desinvertidos por parte de inversores chinos en EE.UU., con otros 5.000 millones pendientes de salir. En Europa las desinversiones chinas alcanzaron un valor de 1.000 millones en la primera
mitad del año, con otros 7.000 millones pendientes de desinvertir.
Las razones detrás de estos movimientos fueron las medidas gubernamentales en China, que endurecieron la regulación para las empresas que quieran invertir en el extranjero, tras el boom inversor que se experimentó en 2015 y 2016.
Una docena de inversiones chinas de calado se cancelaron en los primeros seis meses del año, 9 en Norteamérica y 3 en Europa. «No nos sorprende que, en el actual clima de tensión comercial y subida de aranceles entre las Administraciones de Washington y Pekín, los inversores del gigante asiático hayan decidido llevar a cabo un mayor número de desinversiones y cancelaciones y en general reducir su inversión directa en suelo estadounidense», admite la socia de Baker McKenzie.
Pero Maite Díez precisa que «la tensión comercial actual no es el origen de la ralentización de la inversión china en el extranjero, ya que ésta inicialmente se produjo desde finales de 2016 por el endurecimiento de las restricciones regulatorias por parte de Pekín como consecuencia de la ingente cantidad de capitales que salieron de China en
forma de inversión hacia el extranjero».
En Baker McKenzie pronostican un mantenimiento de la actual divergencia inversora en los próximos meses, ya que China se enfrenta a un escenario macroeconómico complejo que podría hacer que se volviese aún más intervencionista en lo referente a salida de capitales hacia el extranjero. El yuan se ha depreciado notablemente en junio frente al dólar y a otras divisas relevantes y podría acarrear consecuencias sobre la balanza
comercial de China, por lo que no se descartan medidas regulatorias adicionales.
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