
«A pesar de que la UE está trabajando sin descanso para llegar a un acuerdo que garantice una retirada ordenada, no cabe duda de que la retirada de Reino Unido causará perturbaciones exista acuerdo o no», advierte el texto presentado este jueves por el Ejecutivo comunitario. En ese sentido, ha recordado que, tanto si se cierra un acuerdo como si no, se producirán cambios en el futuro que afectarán «a todos los niveles de la UE», por lo que la preparación para el Brexit «no es únicamente responsabilidad de las instituciones» europeas, sino que se trata de un «esfuerzo conjunto» de los gobiernos nacionales y regionales, así como de todos los «operadores económicos y otros agentes del sector privado».
«Los interesados deben ahora intensificar sus preparativos para todos los escenarios y asumir la responsabilidad que corresponda a su situación específica», asegura el texto publicado por la Comisión, que destinó hace nueve meses un equipo dedicado específicamente a las tareas preparatorias.
Bruselas ha adoptado propuestas legislativas destinadas a garantizar que las normas de la UE sigan funcionando «sin perturbaciones» en el territorio comunitario tras la retirada de Reino Unido, y ha publicado hasta el momento más de 60 comunicaciones para informar a ciudadanos y empresas de las consecuencias de un escenario sin acuerdo, que afectará a todos los sectores económicos.
A partir del 29 de marzo de 2019 Reino Unido dejará de ser un Estado miembro de la UE para convertirse en un tercer país. Si Bruselas y Londres consiguen cerrar y ratificar el acuerdo de salida para esa fecha, entrará en vigor un periodo transitorio de casi dos años, hasta diciembre de 2020, durante el cual la legislación comunitaria seguiría aplicándose en Reino Unido aunque este país perdería su voz en el Consejo Europeo. No obstante, si no se ratifica el acuerdo de salida antes del 29 de marzo de 2019, una posibilidad indeseable para ambos bandos pero que ya no se descarta, se abre un escenario sin acuerdo en el cual el derecho comunitario dejará de aplicarse a y en Reino Unido a partir de esa fecha. No se aplicará tampoco el periodo de transición.
Sea cual sea el resultado de las negociaciones, la Comisión recuerda que son necesarias medidas de preparación, pero si no hay acuerdo se deberán poner en marcha planes de contingencia. Para ello, ha publicado en los últimos meses notas informativas dedicadas a concienciar a la ciudadanía y las empresas sobre las tareas preparatorias. En concreto, preocupan las millones de pequeñas y medianas empresas de toda la UE que actualmente realizan intercambios comerciales con Reino Unido, en el marco regulatorio del mercado único y la unión aduanera, pero no tienen experiencia en las transacciones comerciales con terceros países, como será el caso del territorio británico una vez abandone la UE. Ha publicado en ese sentido una serie de recomendaciones para las empresas, especialmente las pymes, en las que advierte sobre los cambios tras el Brexit en relación a las nuevas responsabilidades de las compañías en las cadenas de abastecimiento, el reconocimiento de certificados y licencias, el pago de aranceles, las reglas sobre el origen de los productos, las prohibiciones o restricciones en las importaciones y exportaciones o las transferencias de datos personales. Bruselas insiste en que, por ejemplo, todos los negocios que compren bienes producidos en Reino Unidos pasarán a ser considerados importadores según la legislación europea, los certificados o licencias adquiridos en territorio británico dejarán de ser válidos en la UE, los intercambios comerciales serán más difíciles debido a las aduanas y el posible pago de aranceles, y habrá restricciones o prohibiciones en los intercambios debido a los estándares europeos medioambientales o de salud.
Países Bajos y Bélgica encabezan el ranking de los países miembros más preparados para el Brexit, según aseguran fuentes comunitarias, y sus gobiernos ya han puesto en marcha webs informativas en las que se dan indicaciones a las empresas sobre cómo afrontar la salida de Reino Unido de la UE. Las autoridades holandesas han creado una herramienta a través de la cual las pymes pueden evaluar su exposición a problemas potenciales derivados del Brexit. En Irlanda, el país miembro que se verá más afectado por la salida debido a sus fuertes vínculos económicos y culturales con Londres, el Gobierno ha puesto en marcha una web informativa, así como líneas de financiación para que las empresas puedan hacer frente a los gastos de preparación.
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