Castells acusa de “revanchista” a CiU

29/06/2011

Josep M. Orta. Barcelona. Antoni Castells acusó de “revanchista “ a CiU por la constante denuncia de los males de Catalunya a la “herencia recibida” y niega rotundamente las acusaciones de despilfarro del anterior Govern, al tiempo que atribuye el déficit a la caída de ingresos y a que el Estado no cumple sus compromisos

Al medio año justo de dejar la consejería de Economia de la Generalitat, Antoni Castells pronunció una conferencia en el Cerccle d´Economia que empezó recordando que hasta ahora “he guardado silencio, a veces los gestos cuentan más que las palabras”.

Tras haber sido el centro de todas las críticas por el estado de las finanzas que el Govern de CiU se encontró al tomar posesión y sobre las que ha basado su política de recortes en las políticas sociales justificándolo en “la herencia recibida”.  Castells aseguró que este distanciamiento le ha sido difícil mantener en algunos momentos “ante la desmesura y la distorsión de la realidad que proyectaban algunas de las afirmaciones injustas y infundadas, y con frecuencia con un regusto revanchista que a mi siempre me ha disgustado” respecto a la situación financiera con la que dejó la institución. Aseguró haberlo hecho por responsabilidad y para no contribuir “a magnificar más el deplorable espectáculo de situar las finanzas de la Generalitat en el foco de alarma de todo el mundo”.

Dicho lo cual aseguró que la realidad de los números difiere de la valoración alarmista que algunos han realizado (salvando de estas críticas tanto a Jordi Pujol como a su sucesor en el cargo, Andreu Mas Colell). Destacó la total rigor y transparencia con la que se realizó el traspaso de poderes, pese a que algunas voces “algunos se han dedicado a alimentar la idea de que el anterior gobierno o no dio toda la información o intencionadamente la dio de una forma incorrecta”.

Aseguró que la previsión del déficit del ejercicio del 2010 la realizó sin haberse cerrado el ejercicio y con los datos que proporcionó al Consejo de Política Fiscal y Financiera el 24 de noviembre “y en el momento de realizar el traspaso de poderes el nivel de déficit “era relativamente reducido y en la línea de cumplir el objetivo del 2,4% del PIB previsto para el 2010”. Aseguró que el déficit tendría que haber sido de 4.800 millones (el 2,4% del PIB) y que la previsión que hicieron fue que llegaba a los 7.200 y finamente “parece que se puede situar en 7.600”. Acto seguido fue contundente: “No es cierto que el déficit se deba al descontrol del gasto, sino a la recesión y a el descenso de los ingresos”.

También desmintió que el déficit catalán sea desorbitado, “si no que se produce principalmente por la recesión que provoca una caída excepcional de los ingresos y la prueba es que esto ha sucedido aquí y en muchos otros países” y aseguró que el déficit de la Generalitat es similar al de cualquier otra administración”.

Castells también se quejó del papel del Gobierno central. “No es que tengamos un mal sistema de financiación, el problema es que el Estado no lo cumple” y le responsabilizó de una parte significativa de la mala situación económica de la Generalitat por no atender los pagos que tiene que hacer para reducir su déficit y en otros por no adoptar las medidas necesarias para su corrección modificando la normativa estatal. Fue rotundo en asegurar que no son las autonomías las responsables del déficit estatal “ni que estas tengan un déficit superlativo”, “aunque el discurso que se ha impuesto es decir que las autonomías son las responsables de todos los males”. Interpreta que con ello se puede pretender desde Madrid recuperar el centralismo y que el sistema autonómico se convierta en un paréntesis en la historia de España.

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