Las sumas negativas del Brexit

02/08/2018

José María Triper.

A punto de cerrarse las negociaciones del divorcio entre el Reino Unido y la Unión Europea, entre el desconcierto parlamentario en Londres y el clamor creciente de la ciudadanía británica por un segundo referéndum, hoy ningún analista tiene dudas de que la desconexión va a generar graves daños económicos e importantes pérdidas de riqueza y bienestar para todos.

El rechazo a las propuestas británicas, que une a las razones meramente económicas una carga ejemplarizante para evitar que ningún otro socio quiera imitar a los tránsfugas es una consigna imperante entre quienes mandan en Bruselas. Mientras que, desde Londres,  el Gabinete de Theresa May necesita mantener una posición poco flexible para no perder la dignidad, la credibilidad y el apoyo de una sociedad tan dividida como el propio Ejecutivo, que le puede costar despedirse del 10 de Downing Street por la puerta de atrás y sin salvar los muebles.

Un conflicto de egos e intereses que nos sitúa ante lo que los economistas definen como el juego de las sumas negativas y en este juego España es, posiblemente, el país más vulnerable. De hecho, España es el único país de la eurozona que tiene superávit comercial con el Reino Unido, con un saldo positivo de 7.506,4 millones de euros en 2017. El mercado británico es el quinto destino de las exportaciones españolas y el séptimo en origen de nuestras importaciones, con unas ventas por 18.950,3 millones el pasado año frente a unas compras por valor de 11.443,9 millones de euros.

La balanza de servicios es también muy favorable a nuestro país, con el añadido de que el Reino Unido es el principal emisor de turistas hacia España hasta el punto de que el 20,1 por ciento del total de ingresos por turismo de 2016 corresponde al gasto de los turistas británicos que superó los 17.423 millones.

Indicadores todos ellos que, por cierto, muestran ya una tendencia decreciente durante los meses que llevamos de este año, con caídas de 3,8 por ciento en el acumulado de las exportaciones españolas al Reino Unido hasta mayo, y del 5,3 por ciento en las importaciones, acompañados de un descenso del 2,3 por ciento en la llegada de turistas británicos en el primer semestre.

Y en el terreno de las inversiones, los datos oficiales revelan que el Reino Unido es también el principal país de destino de las inversiones españolas con un total acumulado de 82.00 millones de euros, con presencia de más de 260 empresas españoles. Un tejido empresarial y financiero al que preocupa fundamentalmente la generación de ingresos y la repatriación de beneficios.

Sectores económicos claves para la economía española como los bienes de equipo, agroalimentación, automóvil, telecomunicaciones, inmobiliario o servicios financieros, además del turismo, que pueden verse seriamente afectados si, como todo apunta, nos encaminamos eso que los políticos llaman “Brexit duro” y la negociación acaba en incompatibilidad.

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