
El gasto en horas extra de las empresas españolas se disparó el año pasado un 9,4%. Si hubieran contratado personal, los más de 3.000 millones abonados se habrían traducido en 100.000 nuevos empleos; un cuarto de ellos en Cataluña, la región donde más se recurre a este mecanismo, según los datos de la Encuesta de Costes Laborales del INE manejados por Randstad, la empresa de trabajo temporal (ETT).
Las empresas gastaron en remunerar las horas extra exactamente 3.113,4 millones de euros en 2017; su cifra máxima de los últimos diez años, y casi un 10% más que un año atrás.
Y eso a pesar de que el coste de la hora extra cayó un 0,4% el año pasado en relación al año anterior, hasta los 21,22 euros; un descenso que lo sitúa a niveles de 2009, y casi a un euro menos que en 2013, cuando rondaba los 22,14 euros.
“Las horas extraordinarias son una herramienta para adecuar los niveles de producción a un incremento puntual del volumen de trabajo. Su utilización excesiva provoca un descenso en la productividad de los empleados y otros problemas derivados de la sobrecarga de trabajo, como una mayor siniestralidad o un descenso de la felicidad de los empleados”, advierte Luis Pérez, responsable de Randstad, la empresa de trabajo temporal que ha elaborado el estudio, y que aboga por contratos temporales o jornadas parciales como herramientas “más eficientes” para sacar adelante el trabajo.
Cerca de 150 millones de horas
El informe obtiene sus resultados de multiplicar los 147 millones de horas extras calculadas por la ETT a partir de datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), por el coste laboral de las horas extra para las compañías, que se sitúa en una horquilla de 17 euros a 18 euros, según la región donde se satisfagan.
Con estos datos, y dividiéndolo entre el salario medio (con sus costes), el análisis concluye que los 3.100 millones largos abonados en 2017 se podrían haber traducido en 101.850 contratos de trabajo; 86.500 de ellos a jornada completa, y 15.280 a jornada parcial; al replicar la proporción que muestra de tales contratos nuestro mercado de trabajo.
Solo en Cataluña, las horas extras abonadas – el estudio no tiene en cuenta aquellas que no se abonan – se hubiera traducido en 25.000 empleos; 21.500 a tiempo completo, y 3.600 a tiempo parcial. Mientras que, en Andalucía, la segunda región donde más se utilizan, los contratos rondan los 13.400. Por su parte, en Madrid y Comunidad Valenciana, las siguientes comunidades en cuanto a su mayor utilización, las horas extras evitaron la firma de unos 12.000 contratos, en el primer caso, y de unos 11.700, en el segundo.
En cuanto a los costes, el País Vasco es la región con la hora extra más cara, 28,25 euros, siete euros por encima de la media nacional; seguido de La Rioja (23,76 euros), Asturias (23,65 euros); Cantabria, Galicia y Navarra.
Por debajo de la media nacional se sitúan Madrid, Extremadura, Canarias y Aragón. La comunidad canaria es la que tiene la hora extra más barata, 20,21 euros; ocho euros menos que en Euskadi.
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