Impuestos y desaceleración

12/09/2018

Luis Díez.

La desaceleración de la economía y el ataque al hombre fueron las dos temáticas destacadas del primer pleno de control al Gobierno tras las vacaciones estivales. Diez horas después de la dimisión de la ministra de Sanidad, Carmen Montón, por haber plagiado íntegramente su trabajo de fin de máster en ese coladero de políticos enfermos de titulitis en que convirtieron la universidad pública madrileña Rey Juan Carlos, cuyo penúltimo rector también tuvo que dimitir por plagiario, el líder de Ciudadanos, Abert Rivera, interpeló agriamente al presidente Pedro Sánchez por no haber publicado su tesis doctoral. “Entérese bien, está publicada”, le respondió Sánchez, quien mencionó el nombre del archivo de tesis en Internet. El cronista recuerda que el líder del PSOE presentó hace cinco años en la librería Blanquerna un volumen sobre “La diplomacia económica” que recogía el contenido de su tesis doctoral. El libro analizaba la orientación y los resultados de la acción económica del servicio exterior de España y proponía líneas de actuación. Aunque los oponentes a Sánchez siguen mirando su doctorado con lupa de gran aumento, el patinazo del cítrico (naranja) resultó catedralicio, que diría Rajoy, y fue además doble, pues el supuesto “veto” a la proposición de ley de transparencia universitaria, que imputó a Sánchez, no lo formuló el Ejecutivo sino la Mesa de la Cámara por la defectuosa técnica jurídica del grupo naranja. Sánchez agotó el tiempo de explicaciones a Rivera, pero no olvidó la “sensación agridulce” que le dejó la dimisión de la ministra Montón, una mujer valiosa que ha sido sustituida por la no menos competente María Luisa Carcedo.

Con el higiénico balance de la dimisión de dos ministros tramposos (al fisco y al máster) en los cien primeros días, Sánchez troleó, en términos ajedrecísticos, al nuevo líder de un PP en fuga de cerebros. Pablo Casado (tocayo de Iglesias) se estrenó como experto en la totalidad, atacó a Sánchez por todos los flancos, desde la legitimidad democrática (“Usted llegó al gobierno sin ganar las elecciones”) hasta el diálogo con el presidente catalán, Joaquín Torra, pasando por la subida de la luz o la supuesta indefensión del juez Pablo Llarena (otro Pablo) ante la denuncia del fugado Puigdemont en los tribunales belgas. “Siento que la salida del gobierno haya supuesto un trauma para ustedes, pero se tendrán a tener que acostumbrar a un gobierno de diálogo, feminista y de izquierda que tiene muchas cosas que recuperar y otras tantas que conseguir”, le aplacó Sánchez después de felicitarle por su elección.

El jefe del Gobierno evitó reconocer la desaceleración económica, mantuvo el objetivo de crear 455.000 empleos este año y afirmó que “la economía va bien y la política mejor”. Pero la titular de Hacienda, María Jesús Montero, no se cortó un pelo ensortijado y acusó al PP de “asustar a la gente”. Frente a las subidas de impuestos (diésel, banca, IRPF, sociedades, cotizaciones de autónomos) que le imputaron los diputados Olano (PP) y Girauta (C,s) concretó el consabido plan de gravar más (hasta el 52%) a los que ganen más de 150.000 euros al año, y, sin entrar en detalles aseguró que las subidas afectarán a las grandes corporaciones y se gravarán por primera vez las transacciones financiera internacionales y las actividades económicas en la red que hasta ahora resultaban opacas. “No se van a subir los impuestos a los que tienen menos renta, las clases medias y trabajadoras”, aseguró. Olano la acusó de provocar la desaceleración, hacer electoralismo y “podemizar” a España, a lo que Montero replicó que el electoralismo solía venir de quienes subieron impuestos “en más de 40 ocasiones” y los bajaban antes de las elecciones. Girauta abundó en los argumentos del colega del PP y la ministra le aseguró que no van a subir la fiscalidad a los trabajadores, los autónomos ni a las pymes, aunque habrá una “fiscalidad verde y a los negocios en la red (Internet)”. El portavoz de C’s afirmó que no son necesarias las subidas ni los nuevos impuestos “porque la recaudación es suficiente, va a superar los 400.000 millones de euros; no hay que gastar más, sino mejor”. Y abogó por la reducción y supresión del impuesto de sucesiones para evitar los casos de cierre de empresas y explotaciones agrarias. Montero negó que se esté produciendo ese fenómeno y acusó a C’s de complicidad con el PP “para debilitar el Estado del Bienestar”.

Lo que la ministra de Empleo y Seguridad Social, Magdalena Valerio, no pudo negar son los datos del “viernes negro”, el peor de la historia del desempleo, la rescisión de 333.107 contratos el pasado 31 de agosto, que le recordó en tono enérgico y patronal el valenciano Gerardo Camps. Valerio asumió que “no son los datos más deseables, desde luego, pero se ha olvidado que el 33% de los nuevos contratos ya son fijos”. Atribuyó el viernes negro a la coincidencia del fin de los contratos de temporada en los servicios (turísticos) con la práctica de muchas empresas de dar de baja los viernes a los trabajadores para no pagarles el fin de semana y con las prácticas fraudulentas a la Seguridad Social que las patronales CEOE y Cepyme rechazan de plano y que el Ejecutivo se apresta a combatir, aseguró. Por lo demás, el pleno sirvió para demostrar que la ministra de Justicia, la fiscal Dolores Delgado, cuya dimisión solicitó el PP por no defender en tiempo y forma al juez Llarena, tiene más mimbres políticas de las que por su extracción jurídica se le suponían.

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