«Si se hubiera hecho esta operación hace tres años, las minusvalías para CaixaBank hubieran ascendido a 1.500 millones de euros». Así explica un directivo del grupo La Caixa la decisión de vender ya el 9,36% de Repsol en manos de CaixaBank, con unas minusvalías estimadas de 450 millones de euros. «La acción de Repsol cotiza cerca de máximos, 17 euros, y el banco tiene en su balance valorada la participación de Repsol en 19 euros cada título», añade.
«Es el mejor momento para hacer la operación. El ejercicio de CaixaBank terminará mejor de lo previsto, por lo que puede soportar perfectamente un impacto negativo de 450 millones», subraya este experto. De hecho, el objetivo de rentabilidad para este año no se ha modificado pese a esas minusvalías: CaixaBank ofrecerá un rendimiento que oscilará entre el 9% y el 11%.
Las minusvalías en la venta de Repsol no quitan el sueño a nadie en CaixaBank. El menor consumo de capital regulatorio (la normativa penaliza contablemente las participaciones industriales), y de dotaciones por riesgos compensan sobradamente las pérdidas que puedan surgir en el proceso de venta de las acciones de la petrolera.
La clave de la venta de la participación de Repsol está en noviembre, cuando CaixaBank presente el plan estratégico 2019-2021. El mensaje del banco de La Caixa es claro: quiere centrarse en el negocio financiero, poniendo un acento aún mayor en áreas como los seguros y la gestión de patrimonios, acelerando las sinergias de ingresos y de costes en el BPI portugués, y reduciendo significativamente el peso de las participaciones industriales en la cuenta de resultados.
Tras irse de Repsol, el grupo La Caixa mantiene dos grandes participadas: Telefónica, con el 5%, y Natyrgy, con el 24,4%. Precisamente la decisión estratégica de Repsol de entrar en electricidad y gas, y competir con la antigua Gas Natural Fenosa, encendió la maquinaria para que CaixaBank iniciara la desinversión definitiva en la petrolera.
«Coraje» para subir los tipos

El presidente del Cercle d’Economia, Juan José Brugera; y el de CaixaBank, Jordi Gual.
El presidente de CaixaBank, Jordi Gual, aprovecha la conferencia inaugural del ciclo «10 años de caída de Lehman Brothers: ¿qué hemos aprendido?», organizada por el Cercle d’Economia en colaboración con el Cidob y el grupo de opinión EuropeG, para reclamar «coraje» para subir los tipos de interés.
«Al mundo le cuesta mucho aguantar la presión y retirar las políticas expansivas por miedo a que se estropee la recuperación económica, pero se tiene que hacer porque la recuperación debe proceder de variables reales y no financieras», señala Gual.
El presidente de CaixaBank, Jordi Gual, pide coraje a las instituciones políticas y económicas para aprobar una subida de los tipos de interés que contribuya a «moderar los excesos y las expansiones» y para evitar así asumir riesgos como los que llevaron a la última gran crisis. Lamenta que «hay poco coraje para hacerlo y asumir las consecuencias».
«Si no se retira el vino de la mesa la resaca puede ser peor», avisa. El presidente de CaixaBank considera que la retirada de los estímulos monetarios debería empezar en Estados Unidos, seguir después en Europa, y extenderse luego a Japón y a China.
Gual reclama una fuerte regulación de los mercados financieros para poder hacer frente a los riesgos y a determinadas conductas. «A las personas nos cuesta ser racionales y entender los riesgos que se asumen a lo largo del tiempo», argumenta.
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