South Summit 2018 Madrid: el más importante del mundo

06/10/2018

Francisco Canós. El “South Summit” es el evento de emprendimiento y start-ups más importante del mundo. Así ha desvelado el presidente del Gobierno Español Pedro Sánchez que le comentó el presidente del Foro de Davos, Klaus Schwab.

El South Summit 2018 celebrado estos últimos días en Madrid y clausurado hoy ha reunido a más de 650 inversores con un potencial de inversión bajo gestión de más de $34,000 millones. El objeto de deseo ha sido más de 3,500 startups de las que fueron seleccionadas 100 y que han sido capaces de levantar unos 1,400 millones de dólares.

Que España sea la Start-up Nation tecnológica es el objetivo aventurado tanto por el presidente del gobierno español como de la alcaldesa de Madrid Doña Manuela Carmena también presente en este evento de clausura.

Para lograrlo, no es suficiente contar con un evento extraordinario en el que se pongan en valor la últimas innovaciones y visiones de futuro. Hace falta que todo un ecosistema eficiente ayude a estas start-ups en el camino hacia convertirse en realidades que cambien el mundo. No es la primera vez que hablamos de ese ecosistema eficiente.

Personalmente me ha alegrado escuchar al presidente del Gobierno Español enumerar tres líneas maestras que pueden contribuir a fomentar este ecosistema:

Reconocer el marco legal específico de las Start-ups. No es lo mismo crear una empresa que realice con mejor o peor implementación una tecnología, servicio o producto ya existente, que inventarse una tecnología, servicio, o producto nuevo e inexistente previamente. Su singularidad requiere un reconocimiento especifico que va más allá de los formatos societarios actuales. Potenciando los incentivos fiscales de tal manera que empresas ya establecidas perciban invertir en el I+D de estas Start-ups como la manera de incorporar nuevas tecnologías de afuera adentro. Recordemos que hoy en día muchos de los incentivos fiscales, son simplemente eso, fiscales, no finalistas. Es decir, que desgraciadamente el objetivo no es necesariamente generar innovación, sino dejar de pagar impuestos. Veremos si este enfoque cambia está dinámica y el dinero no se va por la gatera y la transferencia fiscal va de la mano de la transferencia tecnológica.

Fomentar Aceleradoras e Incubadoras (número, tamaño y los vasos comunicantes entre ellos). En otras palabras, generar masa crítica que sea capaz de gestionar un número significativo de proyectos, sabiendo que sólo unos pocos tendrán la capacidad de poder llegar a fructificar. Un ejemplo, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, anunciando que el espacio físico en donde se ha celebrado el South Summit 2018, denominado “la Nave” ha creado hueco para que se puedan establecer hasta 70 start-ups sobre innovación urbana (“Smart Cities”). Os dejo un link

Conexión con los inversores. Hay que fomentar la creación de foros en los que se unan los recursos con las propuestas. Las aceleradoras/incubadoras son parte del proceso, pero en ese camino de acompañamiento de la start-up hay un momento, el momento de la verdad, en que una vez que han sobrevivido, por selección natural, un número de start-ups con posibilidades reales de ser algo, hace falta un empujón que las aceleradoras ya no están en disposición de arriesgar. Ese salto de calidad, y de montante de inversión, lo tienen que dar inversores de otro nivel, a los que las aceleradoras han hecho el proceso de filtrado de las mejores opciones. Sin esta conexión, todo el dinero y esfuerzo invertido hasta ese momento se puede perder.

Como vemos, hay un elemento consustancial al proceso de creación. La posibilidad cierta del fracaso. Es más, estadísticamente hablando, fracasar es mucho más probable que triunfar. En culturas como la española de los últimos tres siglos, ha habido un miedo atávico al fracaso y a sus consecuencias. En otras culturas los fracasos se muestran orgullosos en los “curriculums” como signo de haberse atrevido a arriesgar para conseguir algo, y como muestra de que se sigue adelante en busca del siguiente reto con más experiencia y capacidad para convertirlo, esta vez si, en éxito. Este ecosistema eficiente tiene como objetivo intrínseco el dar cobijo a esta actitud.

Según estudios, de entre las start-ups creadas en un momento dado, entre el 75% y el 80% de ellas no van a sobrevivir más allá de un año, y sólo entre un 3% y un 5% llegan a ser una empresa o actividad con valor. Es decir, sólo un mínimo porcentaje va a prosperar como negocio o bien va a ser comprada e incorporada a alguna gran empresa ya existente. Ante este panorama, ser un “start-up’ero” es una heroicidad. Una heroicidad que, por el bien del desarrollo, hay que fomentar. El ecosistema eficiente es lo que pretende.

Si se me permite el comentario, a los tres puntos que el Gobierno de España dice va a fomentar yo añadiría uno que no se ha nombrado. La excelencia educativa junto con el proceso de transferencia de ese conocimiento para que pueda ser implementado a través de una Start-Up. Tener centros de excelencia educativa es uno de los grandes retos españoles (y europeos). Recordemos que alrededor del Silicon Valley, aparte de aceleradoras, inversores y start-ups, hay dos de las cinco mejores universidades del mundo: Standford y Caltech. En la primera, el 50% de sus 4,000 profesores, así como el 25% de sus alumnos son internacionales (en España la mejor Universidad no supera el 5%).

 

 

 

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