Italia pasa por tiempos complicados

08/10/2018

Darío García.

Las últimas medidas políticas en el país sacuden los cimientos de la UE, el Gobierno formado por la Liga de Matteo Salvini y el Movimiento Cinco Estrellas de Luigi Di Maio preocupa y mucho al conjunto de la Unión.

Las decisiones definidas como populistas resienten al mercado que desde el inicio de octubre vende bonos italianos a espuertas. Esto ha hecho que la prima de riesgo se sitúe por encima de los 300 puntos básicos frente a la deuda alemana y a 200 puntos básicos frente a la deuda española. Mientras que los inversores apuestan en contra del país mediante la compra de seguros de impago de deuda (CDS), castigando al país. De hecho, las agencias de rating modificarán su nota a finales de mes desde los niveles actuales en donde Italia sitúa a penas dos escalones por encima de la calificación de bono basura.

Ya se sabe que la exposición de la banca española a la deuda italiana asciende hasta los 27.000 millones de euros y previsiblemente reducirán sus exposiciones hasta final de año, según el peso relativo de esa deuda en sus balances. Y que la deuda del país ya representa el 130% de su PIB que junto con unos indicadores de crecimiento bastante pobres, las previsiones indican que apenas crecerá un 1% en 2019, no compensarán el incremento de las emisiones de deuda que tiene prevista.

El dato más preocupante es que hay cierta similitud con la gestión que se hizo con el Gobierno griego de Syriza, con el agravante de que la economía italiana es diez veces más grande que la griega y que su volumen de endeudamiento es siete veces superior.

Con lo que también hay que contar es con el ajuste de compras por parte del BCE. Recordemos que reducirá sus compras de 30.000 a 15.000 millones de euros mensuales hasta final de año y que Italia es el principal beneficiario de esa liquidez. Si a esto le sumamos la subida de tipos para la primavera de 2019, las expectativas para Italia no son nada esperanzadoras.

Esperemos que la coalición del Gobierno recapacite y cumpla con los requerimientos del BCE y al menos, para empezar a tranquilizar el mercado, cumpla con el objetivo de déficit pactado con Bruselas del 1,6% del PIB, en lugar con la propuesta unilateral de última hora del 2,4%.

Darío García es analista de XTB

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