Coalición de crispadores

10/10/2018

Luis Díez.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acaba de acuñar en el Congreso dos buenos lemas, uno en referencia a la oposición liberal-conservadora y otro a Cataluña. Sánchez respondió a las críticas del presidente del PP, Pablo Casado, lamentando que él y Rivera (ausente del pleno) hayan formado “la coalición de la crispación”. El lema es la síntesis del discurso, de modo que los militantes, simpatizantes y votantes socialistas ya saben cómo dirigirse a sus contrincantes del PP y C’s: metiéndolos en el mismo saco y colocándoles la etiqueta de ruidosos. Es lógico que al Gobierno le moleste ese instrumento chirriante que se llama Oposición porque el ruido crispa, impide escuchar bien los mensajes y provoca confusión. De ese caldo de cultivo siempre sale malparada la razón, como bien advirtió Sánchez cuando le indicó a Casado el grano de ultraderecha que le ha salido al PP con esa formación política que llaman Vox. “Céntrese y recupere la moderación”, le pidió. A su vez Casado le reclamó “elecciones anticipadas”, que es lo que viene pidiendo desde que alcanzó el liderazgo del PP, aunque ahora con los argumentos de que los independentistas han perdido por primera vez ocho votaciones consecutivas en el Parlament de Cataluña y de que Susana Díaz ha convocado las elecciones andaluzas para el 2 de diciembre próximo. “Póngase de acuerdo con Díaz y convoque elecciones generales ya”, le instó.

El otro lema del jefe del Ejecutivo, en respuesta a Carles Campuzano (PdeCAT), fue: “Convivencia, no independencia”. Con él resumió el discurso de los socialistas en Cataluña y fuera de Cataluña. Sánchez está convencido de que “la normalización de las relaciones institucionales para reconstruir la confianza y la lealtad” ayudará a frenar la división a la que los malos políticos (subpolíticos) han abocado a la sociedad catalana. No cuenta para ello con el apoyo del PP y C’s, que apuestan por reeditar la supresión de la autonomía con la aplicación del 155 de la Constitución, pero es posibilista y, sobre todo, aplica la enseñanza política de J.F. Kennedy, según la cual “hay que hablar con los enemigos” porque para hablar con los amigos cualquiera vale. Sánchez pidió a Casado la misma lealtad hacia el problema catalán que él mantuvo con Rajoy. Pero ya se ha visto que es mucho pedir. El PP y C’s optan por el ruido. Su campaña consiste en hacernos creer que “el Gobierno ha abandonado a los catalanes que no nos sentimos independentistas”, según reiteró la portavox del PP Dolors Monserrat. El sismógrafo de Sánchez detecta, en cambio, que “el conflicto no es tanto el de la independencia como el de la convivencia”.

Le preguntó Pablo Iglesias sobre la burla a la democracia y a las víctimas de la dictadura implícita en la invitación al excomisario Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño, famoso torturador del franquismo y los primeros años de la Transición, a celebrar la fiesta de los Santos Custodios (día de la Policía) en la comisaría de Chamberí, céntrico distrito madrileño. Y le respondió Sánchez en la misma línea de “rechazo absoluto” a una invitación que “ofende a la democracia, a las víctimas y al propio Cuerpo Nacional de Policía”. Abundó en que el autor de la invitación, el comisario Mariscal de Gante Mirón, ha sido suspendido en el puesto y quedado sujeto al expediente disciplinario de rigor y que la retirada de las medallas honoríficas y pensionadas al mencionado torturador se halla pendiente del informe jurídico correspondiente. Pidió Iglesias que esa decisión llegue cuanto antes y sea un “paso simbólico” en la lucha contra la impunidad. Tanto Sánchez como Iglesias pasaron por alto que el “arrogante y burlesco” comisario Mariscal de Gante es hermano de la exministra de Justicia de José María Aznar, Margarita Mariscal de Gante, una jueza que se negaba a firmar sentencias de divorcio y que ambos son hijos del que fuera policía y juez del tristemente famoso Tribunal de Orden Público (el TOP) Jaime Mariscal de Gante, un hombre que no cansado de encarcelar demócratas y sindicalistas, convocó a jueces y fiscales a rendir homenaje a los defensores de los golpistas del 23-F. Recordar la historia reciente no está de más ahora que sus señorías de la derecha reprueban y corean en el pleno del Congreso “¡Dimisión, dimisión!” a la ministra de Justicia y otrora fiscal de la Audiencia Nacional, Dolores Delgado.

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