
«Si la economía se desarrolla de manera que continúe respaldando las perspectivas de inflación, el Consejo Ejecutivo considera que pronto será apropiado empezar a subir la tasa a un ritmo lento», ha reconocido el máximo órgano de política monetaria de Suecia, cuyas previsiones apuntan a una subida de 25 puntos básicos el próximo diciembre o en febrero.
En su análisis de la economía sueca, el banco central escandinavo admite un incremento de la incertidumbre como consecuencia de la escalada en el conflicto comercial entre Estados Unidos y China, así como por la evolución de los acontecimientos en Italia, aunque sostiene que las perspectivas económicas globales siguen siendo positivas y continuarán apuntalando las presiones inflacionistas.
El banco central más antiguo del mundo ha asegurado que seguirá vigilando la evolución de los precios, para lo que considera relevante que el tipo de cambio de la corona se mueva de forma compatible con una inflación próxima a la meta establecida, por lo que su política monetaria deberá seguir siendo expansiva durante un largo periodo.
Asimismo, el Riksbank ha expresado su preocupación por que los bajos tipos de interés actuales estén «exacerbando» los riesgos vinculados a un elevado endeudamiento de las familias, por lo que ha expresado la necesidad de que se diseñen de manera apropiada políticas de vivienda y fiscales, así como macroprudenciales, que garanticen un desarrollo sostenible de la economía sueca.