El presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu, aprovecha su intervención en el II Encuentro Económico Asegurador organizado por la Mutualidad de la Abogacía, con la colaboración de Europa Press, para dejar claro que, aunque la mayor parte de las consecuencias de la crisis «ya han sido superadas», sus efectos financieros todavía persisten ante la «laxitud» de los bancos centrales. En este sentido, cree que «el giro del BCE puede ser más determinante que el de la Fed para las condiciones financieras globales».
En cualquier caso, «los tipos bajos están durando demasiado tiempo», deteriorando la rentabildad de la banca y del seguro, incrementando el apalancamiento, situando las valoraciones de los activos financieros «muy ajustadas» y, sobre todo, «elevando los riesgos para los inversores».
Al mismo tiempo, Oliu alerta del incremento del voto a partidos «alejados del centro político», lo que se ha traducido en el Brexit en el Reino Unido, la llegada de Trump en EEUU, la de Andrés Manuel López Obrador en México, o los cambios en Italia o el previsible en Brasil.
Ganadores y perdedores
El presidente del Sabadell cree que la revolución digital, «más compleja» de lo que se esperaba inicialmente, está generando «ganadores y perdedores» y que los empleos asociados a la clase media serán los «principales perjudicados «. Plantea retos de «productividad, desigualdad y concentración empresarial». Todo esto generará «tensiones políticas y sociales».
Además, las redes sociales y la polarización política generan un entorno propicio para el desarrollo de las ‘fake news’. Esto provoca un «deterioro de la confianza y una puesta en duda de la independencia de las instituciones, lo que dificulta la implementación de políticas económicas».
Oliu insiste en los avisos: el entorno geopolítico es «más complejo, menos cooperativo y menos predecible», con EEUU más agresivo con China, cuestionando los organismos internacionales, y revisando alianzas militares; la UE que debe integrar la política de defensa de sus países miembros, avanzar en la Unión Económica y Monetaria, y liderar la lucha contra el cambio climático; y China buscando nuevos acuerdos comerciales con la Ruta de la Seda, el Banco de Desarrollo Regional (AIB) y la internacionalización deel yuan.
El crecimiento económico será «más vulnerable, fragmentado y sujeto a tensiones», como la guerra comercial o los giros monetarios, suavizadas por una política fiscal claramente expansiva en EEUU, que «no tiene precedentes históricos», y en China.
El presidente del Sabadell no se muestra particularmente preocupado por Italia y su dulo con Bruselas, y cree que el Brexit tendrá un impacto «negativo» sobre la economía, «aunque creo que será menor de lo esperado». También cree que es un entorno «proclive a presiones al alza sobre los precios».
Problema de inseguridad jurídica
La banca tiene un reto de rentabilidad, que «no cubre el coste del capital», lo que perjudica especialmente a sus accionistas, en un entorno marcado por el Brexit y por la demora en la Unión Bancaria y en la de los Mercados de Capitales. Además, sufre problemas derivados de la inseguridad jurídica en las hipotecas (Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados, cláusulas suelo), la tasa sobre transacciones financieras, las específicas a la banca. «Las medidas populistas siempre tienen consecuencias estructurales», subraya Oliu, que alerta de que «van en contra de la estabilidad financiera».
Cree que la banca debe poner el foco en el cliente y tener en cuenta el «nuevo entorno de comunicación», con la evolución del comportamiento del consumidor, la gestión de la reputación, y las redes sociales.
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