
Thomas Costerg.
Cualquier signo de cesiones en las tensiones de comercio internacional puede tener impacto más significativo para los activos de riesgo en mercados financieros que las elecciones de mitad de mandato de este 6 de noviembre
Mientras. hay que tener en cuenta que estas elecciones han sido históricamente favorables para los mercados de acciones, más cuando hay estancamiento político, nuestro escenario central.
Este año se producen tras que el índice S&P 500 haya caído 6,8% en octubre. La mayor caída en octubre antes de unas elecciones de mitad de mandato fue en 1978 con Carter presidente. Pero el índice subió 8,7% desde noviembre y para el siguiente enero casi había borrado la caída. Ahora en este tercer trimestre ‘sólo’ 48% de las empresas del S&P 500 ha superado las estimaciones, lo que sugiere que el ciclo se está desacelerando. Pero la sorpresa positiva neta promedio en ventas y beneficios se ha mantenido cerca de los niveles del segundo semestre. Aunque el crecimiento de los beneficios puede frenarse los próximos trimestres, parece que será más tarde de lo que la liquidación de octubre ha descontado.
El caso es que la mayoría de encuestas de opinión sugiere alta probabilidad de que los Demócratas en EEUU retomen la mayoría de la Cámara de Representantes en las elecciones de mitad de mandato (necesitan un aumento neto de 23 asientos), mientras los Republicanos retener mayoría en el Senado. Sea lo que sea, las encuestas en EEUU son inherentemente imprecisas y deben tomarse con cuidado, como ya se vio en las elecciones presidenciales de 2016 ganadas por Trump frente a Clinton.
Ahora, si los demócratas controlan la Cámara de Representantes, Washington D.C puede pasar a la paralización de costumbre, con poca legislación importante los próximos dos años. De hecho estas elecciones pueden marcar el retorno a la situación normal (no hay más que recordar la paralización durante la presidencia de Obama).
De todas formas, aunque los demócratas no quieran colaborar con Trump, puede haber «compromiso pasivo» en política comercial, especialmente respecto a China, hasta el punto de que las tensiones comerciales no se esperan que enfríe significativamente, no importa cual sea el resultado de las elecciones.
Otra preocupación, sobre todo para los votantes del partido Demócrata en las recientes encuestas es el futuro del sistema de salud. Por su parte Trump ha intentado aplicar sus temas centrales, además de una postura dura contra China, la migración (necesidad de una frontera sur segura), identidad nacional y valores (retratando a los demócratas queriendo convertir EEUU en Venezuela). Además los demócratas pueden fracasar en movilizar votantes, quedando la Cámara en manos republicanas. Hay que tener en cuenta que la participación electoral tiende a ser baja en estas elecciones (36% en las de 2014). Lo que es poco probable es que los demócratas ganen la Cámara y el Senado por amplio margen.
En cualquier caso la mayor parte de las elecciones anteriores de mitad de mandato han sido difíciles para cualquier presidente en EEUU, con erosión de escaños de su partido. Efectivamente, suele darse apatía o desilusión entre algunos votantes del presidente tras dos años. La excepción ha sido cuando el nivel de aprobación ha sido extremadamente fuerte, con apoyo más allá de los límites del partido, inusual. Así, el nivel de aprobación de Bill Clinton en 1998 era de 66% y los Demócratas ganaron cinco escaños. De manera similar la aprobación George W. Bush era del 63% en 2002 y los Republicanos también ganaron cinco escaños. Actualmente el nivel de aprobación de Trump es del 44%, según datos de Real Clear Politics, ligeramente por encima de su promedio de 42% desde enero de 2017 y no lejos del 42% de Ronald Reagan en 1982, a los dos años de su mandato, según Gallup. Basándonos en esta relación histórica Trump puede perder entre 30 y 40 escaños. De manera que ha intentado ampliar su alcance, promoviendo recortes de impuestos para la clase media, una idea últimamente también suscitada por algunos Demócratas mediante ‘créditos tributarios reembolsables’.
De todas formas esta pérdida de escaños, si la historia se repite, puede tener una escasa implicación para las posibilidades presidenciales de Trump si volviera a presentarse en 2020. De hecho Reagan resultó reelecto en 1984 con 58,8% del voto popular frente al candidato demócrata Walter Mondale, que obtuvo un 40,6%, a pesar de la disminución de escaños republicana en las elecciones de mitad de mandato de 1982, cuando habían perdido 28 escaños.
Thomas Costerg, Jacques Henry y Wilhelm Sissener, economistas de Pictet WM
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