El Banco de España avisa que la morosidad del crédito de consumo se acelera

07/11/2018

Miguel Ángel Valero. El supervisor reconoce que "nos preocupa sobre todo la oferta, los precios, las condiciones, si cubren los costes y la prima de riesgo". // Informe de Estabilidad Financiera 11 /2018

Al Banco de España, que lleva más de un año advirtiendo de los peligros del crecimiento excesivo del crédito de consumo, no le vale la separación  que hacen las entidades entre los préstamos preconcedidos (donde supuestamente el análisis de la solvencia del cliente es más minucioso) y los que se conceden en el comercio para financiar una compra. «La advertencia sobre los riesgos de la búsqueda de rentabilidad mediante la asunción excesiva de riesgos a través del crédito para la adquisición de bienes de consumo duradero es general, no diferencia entre unas modalidades y otras», señalan en la Dirección General de Estabilidad Financiera, Regulación y Resolución del supervisor.

«La morosidad en crédito de consumo es la excepción. Mientras la morosidad general está cayendo un 25%, la del crédito de consumo se está acelerando, en diciembre de 2017 crecía el 7% y ahora está por encima del 22,6%», pese a que la concesión de nuevas operaciones ha bajado del 28% en marzo al 23% en junio

«Los niveles de morosidad se han incrementado recientemente, lo que exigirá que las entidades provisiones adicionalmente el aumento de la morosidad, y revisen la sostenibilidad de su tasa de expansión en este segmento de negocio y si los criterios de concesión de las nuevas operaciones se ajustan al perfil de riesgo a medio plazo que desean para su cartera de crédito», señala el último informe de Estabilidad Financiera del Banco de España.

«Cuando se crece muy deprisa, más pronto o más tarde surgen problemas de morosidad. Por eso, vamos a seguir vigilando la evolución del crédito de consumo y a insistir a los bancos que deben reflexionar sobre sus estrategias en esta actividad», recalcan en el Banco de España. No obstante, en el supervisor reconocen que el crédito de consumo apenas supone el 5% del riesgo total. Pero insisten en que existe «un riesgo potencial que hay que vigilar muy de cerca».

Preocupación por la oferta de crédito

El Banco de España reconoce que la brecha crédito/PIB no preocupa, porque está en -50,1 puntos, «muy por debajo del nivel que aconseja la activación del colchón anticíclico», pero advierte sobre otros indicadores que ya envian ciertas señales de alerta: los desequilibrios de los precios de la vivienda, la intensidad del crédito, el endeudamiento del sector privado, y sobre todo la balanza por cuenta corriente, «uno de los mejores predictores de crisis bancarias».

Sin embargo, el informe de Estabilidad Financiera del Banco de España insiste en que sigue produciéndose un desapalancamiento del sector privado (empresas y familias). No obstante, el supervisor deja muy claro que «vigilamos muy de cerca esos indicadores que alertan de un excesivo crecimiento del crédito».

Otra cuestión que preocupa al Banco de España es que las entidades tengan «suficiente capital para hacer frente a un crecimiento de la demanda de crédito». En cualquier caso, reconocen que «nos preocupa sobre todo la oferta, los precios, las condiciones, si cubren los costes y la prima de riesgo».

Aumento de los riesgos

El Banco de España avisa que los riesgos han aumentado por la guerra comercial desatada por EEUU, las incertidumbres sobre Italia y el Brexit, y la situación de algunos mercados emergentes, comoTurquía, Argentina y Brasil, además de «la orientación futura de las políticas económicas en el contexto de fragmentación parlamentaria y un eventual repunte dee las tensiones politicas en Cataluña». Lo que agrava la situación de la banca, con márgenes estrechos y baja rentabilidad, apenas aliviada por la reducción de las provisiones al bajar la morosidad y el volumen de activos adjudicados.

El supervisor reconoce que, de momento, los signos de contagio de Italia, Turquía y Argentina son «limitados», pero avisa que no baja la guardia porque pueden generar más morosidad y un deterioro de las condiciones de financiación de los bancos.

No obstante, el Banco de España seguirá «monitorizando muy de cerca» la situación de los mercados emergentes para vigilar el impacto en la banca española. Mientras la actividad en España caía el 2,8%, los activos en el exterior aumentaban el 2,5% pese a la apreciación  del euro frente al real brasileño, la lira turca o el peso mexicano. El 28,1% de los depósitos de la banca española proceden del Reino Unido; el 12,9%, de EEUU; el 17,8%, de México; el 8,3%, de Brasil; el 6,3%, de Portugal; y el 3,5%, de Turquía.

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