Paca Aguirre, poeta de nuestra sangre

27/11/2018

Francisco Javier López Martín.

Francisca Aguirre, Paca para cuantos la conocemos, acaba de recibir el magnífico reconocimiento del Premio Nacional de las Letras 2018. Poeta y no poetisa, como las llaman quienes buscan encasillar a las mujeres poetas en un mundo de sensiblería y ñoñería, muy alejado de la realidad de creación literaria que protagonizan las escritoras en nuestro tiempo.

Hace bien poco, leía un artículo que ponía de relieve la discriminación de la mujer, también en el mundo de la cultura y la creación poética. La presencia de mujeres en los jurados de premios de poesía se limita al 15 por ciento en las últimas décadas. Porcentaje que ha aumentado al 21 por ciento en los últimos diez años.

La divulgación, publicación, acceso a premios, de nuestras poetas sigue siendo un problema de poder acumulado por una serie de personajes que dominan y controlan el mundo literario, sostiene la autora del estudio. Una situación que va cambiando, pero muy lentamente.

El premio concedido a Paca Aguirre, precedido en 2011 por el Premio Nacional de Poesía, por su poemario Historia de una anatomía, viene a reconocer toda una trayectoria de creación poética que ha producido 11 poemarios y una reciente recopilación de su obra completa bajo el título Ensayo General.

El propio título da buena muestra de un trabajo poético marcado por la voluntad de experimentar con la palabra, para descubrir, el dolor, la pobreza, el exilio, la represión, la muerte, el vacío, la miseria del tiempo que le ha tocado vivir. Un tiempo que nació republicano, primero, dictatorial durante cuarenta años y finalmente democrático.

Los miembros del jurado destacan que Francisca Aguirre es la más machadiana de la generación de mediados del siglo pasado. Valoran su lucidez, su conciencia, su capacidad de mantener viva la memoria. No en vano, una de las primeras conciencias de Paca Aguirre proviene de aquel momento en el que atraviesa la frontera Francesa, camino del exilio, en 1939, cuando su padre le cuenta que marchan al destierro por el mismo lugar donde cruzó Antonio Machado.

Nació, Paca, en Alicante. Hija del pintor Lorenzo Aguirre, formado, al principio en su tierra y luego en Madrid y París. Su obra pictórica fue galardonada con numerosos premios repartidos por toda la geografía nacional. Tras aprobar una oposición para formar parte del Cuerpo General de Policía, durante la República, se mantuvo fiel al gobierno legítimo de la misma al estallar la Guerra Civil.

Al finalizar la contienda, se vio obligado a exiliarse en Francia. Volvió a España tras la invasión alemana, pensando que huía de la muerte nazi y terminó siendo ejecutado por los franquistas, en la cárcel de Porlier, en 1942. De aquellos tiempos recordará, más tarde, que “el hambre te vuelve loca. Yo me acuerdo”.

Con Paca Aguirre hemos compartido momentos inolvidables, casi siempre junto a su esposo, el también poeta Félix Grande. Nunca ha faltado a las citas en las que las trabajadoras y trabajadores hemos necesitado sentir la solidaridad, la compañía, el apoyo del “mundo de la cultura”.

Recuerdo su firma, junto a la de Félix, en aquel Manifiesto  que exigía la preservación del patrimonio natural, histórico y cultural de la Sierra de Guadarrama y su conversión en Parque Nacional. No faltaron tampoco en el homenaje que rendimos, en el Auditorio Marcelino Camacho, a uno de los más firmes defensores de la Memoria Histórica, Gervasio Puerta.

Allí estaban, en aquella Noche y Día contra la Reforma Laboral  que CCOO y UGT convocamos, en las inmediaciones del Congreso de los Diputados,  el 24 de mayo de 2012. Ese año en que convocamos hasta dos Huelgas Generales, el 29 de marzo y el 14 de noviembre. Son tan solo tres de los muchos momentos que la pareja poética nos regaló.

Paca Aguirre nunca quiso formar parte de clubs, conciliábulos, tertulias, generaciones, círculos, sociedades, ni colectivos poéticos. La he encontrado, sin embargo, en muchas ocasiones, participando en actividades organizadas por el sindicato, o en las tertulias literarias de nuestro Ateneo 1º de Mayo. Leyendo sus poemas, presentando sus nuevos libros, explicando el sentido de su poesía.

Con motivo de la concesión del Premio Nacional de Poesía, preparamos un homenaje en el Auditorio Marcelino Camacho, en el que participaron muchas y muchos de sus amigas y amigos como Manuel Rico, Juan Carlos Mestre, Julieta Valero, o Margarita Almela, junto a Félix y su hija Guadalupe, también poeta, entre otras muchas personas venidas de la poesía, la música, el teatro. Gentes de la cultura, amigas y amigos de la vida.

Paca Aguirre es nuestra poesía. La valentía de la mujer que escribe “para no andar a gritos y para no volverte loca”. Combatiente contra la desigualdad, contra la discriminación entre mujeres y hombres, ricos y pobres. Defensora incansable de la vida y la libertad. Paca Aguirre, una mujer que merece sobradamente el reconocimiento que recibe, con el Premio Nacional de las Letras, porque su poesía está hecha de la sangre que recorre nuestras venas.

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