El retroceso de la actividad fabril registrado en noviembre responde a la caída de la producción manufacturera, así como de los nuevos pedidos de la industria, después de que los panelistas informaran de una bajada de la demanda, particularmente en el sector automovilístico.
A pesar del deterioro de la actividad, las empresas manufactureras italianas continuaron incrementando sus plantillas durante noviembre, cuando el empleo del sector encadenó su cuadragésimo séptimo mes consecutivo al alza, lo que sugiere la expectativa de una mejora de la demanda de los consumidores.
«En medio de la negativa imagen, el crecimiento del empleo es un punto de luz», destacó Amritpal Virdee, economista de IHS Markit, advirtiendo, sin embargo, de que este optimismo se vio lastrado por las preocupaciones sobre la estabilidad política y la ralentización de la economía doméstica. «De cara al futuro, con la esperanzadora conclusión de las negociaciones presupuestarias con Bruselas y la resolución efectiva de la infraestructura bancaria italiana, la confianza empresarial puede fortalecerse desde sus débiles niveles actuales», añadió.
La evolución de la economía italiana durante el tercer trimestre del año fue peor de lo estimado inicialmente, ya que la actividad registró entre julio y septiembre una caída del 0,1% respecto a los tres meses anteriores, cuando había crecido un 0,2%, lo que supone su primera contracción desde el segundo trimestre de 2014, según el instituto estadístico transalpino, Istat.
El dato, correspondiente al primer trimestre completo bajo el Gobierno de coalición formado por Liga y Movimiento 5 Estrellas, supone una revisión a la baja de una décima respecto de la anterior estimación publicada y deja al país al borde de la recesión técnica en medio de las tensiones en los mercados por la disputa entre Roma y Bruselas sobre los presupuestos de Italia para 2019.
En comparación con el mismo trimestre de 2017, la economía italiana registró un crecimiento del 0,7%, medio punto porcentual menos que en los tres meses anteriores. Se trata del peor dato de crecimiento interanual de Italia desde el primer trimestre de 2015.
Por otro lado, Eurostat informaba este viernes de que la tasa de paro italiana experimentó en octubre un repunte de tres décimas, hasta el 10,6%, lo que coloca al país transalpino como el tercero con el paro más alto, solo por detrás de Grecia (18,9% hasta agosto) y España (14,8%).
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