El consejero delegado de Bankia, José Sevilla, cree que la banca española todavía tiene espacio para acometer más fusiones. En el 14º Encuentro del Sector Bancario organizado por EY y el IESE en Madrid, precisa que este nuevo proceso de concentración «dependerá mucho del entorno de negocio y de la propia voluntad y gestión de las entidades».
«Desde 2014, el PIB ha crecido cerca de un 15%, pero el crédito a las empresas está plano y el hipotecario sigue descendiendo», explica Sevilla. La rentabilidad de la banca mejorará cuando los tipos suban y cuando el crédito acompañe al crecimiento de la economía. Pero el aumento de la presión regulatoria sobre el capital penaliza la rentabilidad, por lo que «el sector tendrá que buscar mejorar la eficiencia para mejorar esa rentabilidad del negocio y cada entidad tendrá su estrategia y su manera de hacerlo».
Sobre la Unión Bancaria, el consejero delegado de Bankia cree que «avanza, pero despacio, queda mucho camino por recorrer», pese a que es esencial para dar «credibilidad» al sector y separar los riesgos bancarios de los soberanos. «Estamos en un entorno donde los bancos se supervisan en Fráncfort y se resuelven en Bruselas, pero luego cada país paga la factura, y ése es un modelo que no es sostenible a largo plazo», argumenta Sevilla.
Misma regulación para actividades similares
El consejero delegado de Bankia afirma que los bancos españoles se desprenden de sus activos inmobiliarios a través de la venta a fondos extranjeros no porque haya diferencias en la capacidad de gestión de ambos tipos de entidades, sino por el arbitraje regulatorio al que están sometidos.
Sevilla explica que el interés por este tipo de transacciones lo experimentan tanto las entidades financieras, que desean reducir sus activos improductivos, como los inversores extranjeros, que ven «atractivo» en el mercado español.
«Cuando hablamos de vender activos adjudicados, pisos o activos inmobiliarios, no creo que haya gran capacidad de gestión diferencial en cómo pueden vender esos activos un fondo o un banco, sino que detrás están las exigencias de capital y provisiones que tienen los fondos, que probablemente no son las mismas, y es lo que está facilitando el proceso de salida de activos desde bancos a fondos», ha explicado.
Por otro lado, ha reclamado que la regulación sea la misma para las actividades similares, incluso ha propuesto que la regulación sea específica para las entidades que conceden crédito a empresas y las que se dedican a la captación de ahorros de minoristas.
«A lo mejor ese arbitraje regulatorio que tenemos los bancos y los fondos del mundo de los activos improductivos sería diferente. Creo que es una buena reflexión, es un reto que también tenemos y que habrá que abordar cuanto antes», argumenta Sevilla.
Mal momento para la reprivatización
Sobre la reprivatización de Bankia, reconoce que el entorno de mercado y el mal año en Bolsa «complican» el proceso. «Habrá que ver el calendario y las oportunidades», precisa. Sevilla recuerda que la decisión corresponde al Frob, que tiene el 60,63% de Bankia, y que el objetivo debe ser maximizar la recuperación de las ayudas públicas concedidas al sector financiero. Bankia ha perdido más de un 30% de su valor en Bolsa en lo que va de 2018.
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