La Cumbre del Clima pacta cómo desarrollar el Acuerdo de París contra el cambio climático

17/12/2018

diarioabierto.es. Pacto sin muchas ambiciones, pero suficiente para evitar el fracaso en la Cumbre del Clima de Katowice.

“¡¡¡¡Hemos aprobado las directrices para la aplicación completa del Acuerdo de París de Acción Climática!!!!”, ha publicado el Secretariado de la ONU sobre Cambio Climático en su cuenta oficial en Twitter.

Los 200 países reunidos en la XXIV Conferencia de las Partes de Cambio Climático (COP24) celebrada en Polonia han logrado un acuerdo sobre la aplicación concreta de los objetivos pactados en el Acuerdo de París contra el Cambio Climático.

El presidente de la COP24 y secretario de Estado del Ministerio de Medio Ambiente polaco, Michal Kurtyka, ha sido el primero en reaccionar a este acuerdo tras una “larga noche”. “Valoro vuestra paciencia y comprensión. Conjuntar el Paquete de Katowice ha sido una enorme tarea”, ha apuntado a través de Twitter.

Después de que Kurtyka ha empleado el mazo para escenificar el acuerdo alcanzado, los ministros se han sumado a él en el escenario del salón de la COP24 para abrazarse entre sonrisas y gestos de alivio tras unas conversaciones maratonianas.

Kurtyka ha destacado que el acuerdo es consecuencia de tres años de trabajo y 200 países sentados en una misma sala, “una tarea que no ha sido fácil”, hasta lograr un acuerdo “tan concreto y técnico”. “En estas circunstancias cada paso adelante es un gran logro”, ha apostillado.

Este pacto “es un frágil equilibrio”. “Tenemos que ceder para ganar. Tenemos que ser valientes para mirar al futuro y dar un nuevo paso para la Humanidad”, ha argumentado. Además, ha destacado que este acuerdo tendrá resultados “positivos” para el mundo en su conjunto.

El acuerdo es el resultado de dos semanas de intensas negociaciones para pactar una normativa que desarrolle en detalle el acuerdo global que se alcanzó en la capital gala en 2015 con el que se pretende limitar el aumento de la temperatura global a menos de 2 grados centígrados y que entrará en vigor en 2020.

El resultado es un ‘libro de reglas’ de 156 páginas que especifica los criterios para que cada país informe de los progresos en los compromisos de recorte de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Sin embargo, el texto ha sido ya criticado por algunos países y grupos ecologistas que consideran que no es lo suficientemente ambicioso. “La mayoría de la normativa para el Acuerdo de París ha sido creada, algo que debemos agradecer, pero el hecho de que haya países que hayan sido incluidos a rastras y gritando demuestra que no se han concienciado de la urgente necesidad”, ha argumentado Mohamed Adow, portavoz de Christian Aid.

El ‘libro de reglas’ acordado establece por primera vez un sistema común de seguimiento para que cada país pueda medir el progreso de sus medidas de mitigación, adaptación y financiación al cambio climático con unas directrices comunes para todos, aunque con margen para los países en desarrollo que lo necesiten en función de sus diferentes capacidades.

Así cada país presentará un informe cada dos años que incluirá un inventario de las emisiones y absorciones de gases de efecto invernadero siguiendo unas métricas comunes y el seguimiento de los progresos en materia de mitigación de lucha contra el cambio climático de acuerdo con las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDCs, por sus siglas en inglés) remitidas por cada país a la convención de cambio climático de la ONU, con un sistema robusto de indicadores y contabilidad.

El informe bianual incluirá además las vulnerabilidades y los impactos del cambio climático, así como información sobre las medidas de adaptación adoptadas e información sobre los riesgos asociados con las pérdidas y daños producidos por el cambio climático.

También se recogerá el apoyo proporcionado por los países e información por parte de los países en desarrollo sobre el apoyo recibido y necesidades de financiación.

Estos informes son imprescindibles para poder analizar el progreso hacia los objetivos globales que establece el Acuerdo de París, ya que proporcionarán información fundamental sobre evolución de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global, acciones de adaptación y flujos financieros.

El pacto de Katowice incluye además un mecanismo que permitirá revisar al alza los compromisos de lucha contra el cambio climático que presenten los países, el Global Stocktake (Balance Global). Este balance se presentará cada cinco años para lograr el objetivo del Acuerdo de París en lo relativo a la subida de la temperatura plantearia.

El ‘libro de reglas’ establece igualmente las obligaciones de información sobre previsiones de financiación climática de los países desarrollados para los países en desarrollo, fortaleciendo la información y aportando predictibilidad sobre los flujos financieros.

Esta información, que será cualitativa y cuantitativa en la medida de lo posible, se deberá comunicar cada dos años y a partir de 2020 sobre la base de una serie de elementos sobre los que informar que incluyen estimaciones indicativas, detalles sobre los programas, sectores y países o planes para aumentar y movilizar la financiación, entre otros.

En lo relativo al mercado de carbono se ha pactado aplazar al año que viene el debates técnicos, una de las principales decepciones de este proceso de negociación.

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