La derecha perdió el gobierno pero encontró un filón: Cataluña. A los dirigentes del PP y C’s les da igual que el pleno del Congreso haya rechazado la aplicación del 155 para suspender la autonomía catalana y dirigir desde Madrid vía delegación del Gobierno la gestión de esta comunidad autónoma y nacionalidad histórica. Pablo Casado y Albert Rivera no van a renunciar por eso al núcleo esencial de su monólogo. Están convencidos de que la exigencia de mano dura con los nacionalistas catalanes les da votos en el resto del Estado. De ahí que unas horas después de que el pleno del Congreso votara mayoritariamente en contra de la propuesta de C’s de reeditar el 155, Casado volviera a la carga y pidiera a Pedro Sánchez la aplicación del precepto constitucional o, por lo menos, de la ley de seguridad “para garantizar el orden público en Cataluña” haciéndose cargo de los Mossos d’Esquadra.
El presidente del primer partido de la oposición, que ha tildado de “desequilibrado” al president de la Generalitat, Joaquín Torra, considera que la policía autonómica catalana no debe seguir en manos de un tipo que quiere “un derramamiento de sangre y una guerra civil” (en alusión a la vía eslovena) y que llama “víboras y carroñeros” a los españoles. “Tome el control de los Mossos y ponga orden”, exigió a Sánchez. En el mismo mensaje, aunque con mayor inteligencia y mejor intención dialéctica incidió la diputada de C’s, Melisa Rodríguez, al interpretar el refuerzo de la seguridad del Consejo de Ministros del viernes en Barcelona con policías y guardias civiles como un signo de que ni el Gobierno se fía de los Mossos. “Ustedes no se fían, pero los ciudadanos tenemos que aguantarnos”, reprochó a la vicepresidenta Carmen Calvo, a la que acusó de pordiosera por “mendigar una reunión con un tipo que desprecia a los españoles”.
Sánchez replicó a Casado que “el Gobierno apuesta por el diálogo” frente a la “posición autoritaria” de las derechas que ya sabemos a qué conduce: la crispación y el enfrentamiento. “Usted hace una oposición autoritaria”, reprendió a Casado, quien se escandalizó de la reunión de la comisión Gobierno-Generalitat con participación de los ministros y consellers al más alto nivel. Respecto a la actuación de los Mossos, Sánchez recordó que los grupos independentistas cortaron en marzo y abril, en plena Semana Santa, las autopistas del norte y el sur de Cataluña, y el PP no dijo ni mu. “Nosotros hemos pedido mayor responsabilidad ante los nuevos actos”, dijo en referencia a las notificaciones por escrito enviadas al Ejecutivo catalán. Calvo por su parte volvió a restregar a la diputada de C’s la inutilidad de la mayoría del partido naranja en Cataluña.
Después de todo seguimos en una partida de ajedrez en la que el PSOE y UP, con la ayuda del PNV, buscan aire para aprobar el Presupuesto de 2019 y avanzar en la recuperación del centro del tablero con una mayoría social sólida. Pero eso depende de los nacionalistas catalanes y de su capacidad de discernimiento entre las políticas del PP y C’s y las de un partido federalista como es el PSOE. Rajoy, el hombre que se negó a dimitir para que su partido siguiera gobernando en España, que para eso había ganado las elecciones, creía firmemente que los nacionalistas catalanes sólo querían dinero. Se equivocó. Algunos barones del PSOE funcionan en la misma clave. Y detrás, el expresidente Aznar, al que algunos citan como fuente de autoridad, afirmando que “con los ladrones no se puede negociar”. Es tremendo. Vale suponer que llevarán el 155 en el sorteo de Navidad. A ver si les toca y se tranquilizan de una vez.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.